viernes, 19 de febrero de 2010

LAS DUDAS DE LA HISTORIA - VII y VIII

CONCLUYEN AQUÍ LAS PREGUNTAS DE LA ENCUESTA HECHA AL DR. ENRIQUE BARBA POR EL DIARIO LA OPINIÓN EN 1976 QUE SE COMENZARON A PRESENTAR EN ESTE BLOG EL LUNES 15 PRÓXIMO PASADO.

7.- ¿EN LA ACTUALIDAD ROSAS Y SARMIENTO SE EXCLUYEN O COMPLEMENTAN EN LA COMPRENSIÓN DE LA ARGENTINA MODERNA?
Se excluyen. Se declararon incompatibles en .vida. No obstante Rosas, siendo Sarmiento • presidente de la República, en su correspon­dencia epistolar, aunque no habló muy bien de él, lo hizo sin acrimonia. Sarmiento detestaba a Rosas con todas sus fuerzas, y éstas eran muchas. Con todo, Sarmiento llegó a decir que si Rosas cayera en sus manos no lo mataría sino que lo llamaría a su lado para tenerlo como consejero. Una de las mayores preocupaciones de Rosas durante el gobierno de Sarmiento está expresada en estas palabras: "Me parece un error pretender hacer grandes reformas y corregir abusos inveterados, fuera del tiempo oportuno y sin manifestar al pueblo las razones fundamentales, ni hacerles conocer el estado verdadero de las cosas. Y todavía la dificultad crece si se trata de corregir las costumbres".

8.- ¿CONVIENE A LA SALUD CÍVICA DEL PAÍS SEGUIR OPONIENDO A ESTAS DOS FIGURAS?
Útil o no, creo que tendrán que pasar muchos años, tendrá que cambiar muchísimo nuestra •   mentalidad, para que estas figuras no sigan oponiéndose. Los sectarios de ambos lo impedirán.

Enrique M. Barba
Copyright "La Opinión Cultura”.- 1976.

jueves, 18 de febrero de 2010

LAS DUDAS DE LA HISTORIA - V y VI (continuación)

5.- ¿EN QUÉ MEDIDA LA ARGENTINA FUE (O ES) ROSISTA O SARMIENTINA?

No tengo la menor duda que Rosas contó con adhesiones tan numerosas como entusiastas. Varias circunstancias se conjuran en su favor. Pertenecía a una de las principales familias de Buenos Aires, no sólo por su alcurnia sino por la posesión de la riqueza.
Familia, al mismo tiempo, vinculada por el parentesco con otras del mismo linaje. Salvo alguna excepción, todo el patriciado porteño perteneció a su partido. Sus actividades camperas lo vincularon no sólo con los estancieros, también con los peones, que admiraban al joven de la ciudad que los superaba como jinete y era el primero en los rudos y casi diríamos deportivos trabajos específicos de la campaña, donde su popularidad era incontrastable. Dueño de ella, se convirtió en la ciudad en el "padre de los pobres"; negros, mestizos y peones del matadero creían ver en él al vengador social cuando enfrentaba verbalmente a los ricos que, por supuesto, como siempre, se enriquecieron mucho más de lo que habían soñado. Si a esto agregamos una campaña de prestigio llevada a cabo con una persistencia de todos los días, de todos los momentos y en todos los lugares, y los éxitos rotundos obtenidos sobre los unitarios, que prácticamente no existían desde fines de 1831, se comprende que concitara la adhesión sincera y entusiasta de las masas populares, lo mismo que el interesado apoyo de los poderosos.
Sarmiento fue, en todos los aspectos, el polo opuesto. Soberbio en grado superlativo, casi enfermizo, no supo de concesiones. Parecería que se consideraba el centro del sistema planetario político y que todos debían girar en su torno. No creo que nadie haya vivido tan a contrapelo de la opinión pública, de la que parecía no importársele un bledo, como nuestro personaje. Sus creaciones, fundaciones y actos de gobierno más fecundos que han perdurado, desafiando el tiempo, eran considerados como genialidades del "loco" Sarmiento. No tuvo escribas a sueldo ni oficiosos defensores. El mismo, siendo presidente, escribía en los periódicos defendiendo con malas palabras su obra y atacando despiadadamente a sus adversarios, y con coraje inusitado decía cosas lapidarias sin esconderse ni pedir, como cierto personaje de campanillas, que destruyesen sus cartas. Parece un milagro que hubiese podido gobernar y hacer todo lo que hizo en un medio tan hostil sin el apoyo de nadie. Hablar, entonces, de la popularidad de Sarmiento sería gastar palabras en vano. Si no contó con el pueblo, éste se benefició con su obra y, después de su muerte, legión de argentinos han mantenido vivo su recuerdo.

6.- ¿PUEDE HABLARSE DE UNA "MITOLOGIA" ROSISTA Y DE OTRA SAMIENTINA?
El mito rosista creado en los últimos veinte años ha sido basado y utilizado políticamente como expresión de defensa de la soberanía nacional. No sé hasta qué punto algunos de los que contribuyeron a la formación del mito han sido consecuentes con los presupuestos que en su oportunidad proclamaron. En su momento fueron muchos los desaforados y aprovechados rosistas que abandonaron y traicionaron a Rosas al día siguiente de Caseros, colaborando con su vencedor, primero, y con la gente de Buenos Aires, después. Tal vez se sacrificaron para trabajar desde el bando contra el que habían despotricado durante veinte años, para luchar a favor de la causa popular. La verdad es que el único sacrificado fue Rosas.
Y lo cierto es que los paladines federales que surgieron varios años después de Caseros nada tuvieron que ver con el rosismo. Tales los casos del Chacho, unitario de Lavalle; Felipe Várela, federal de Urquiza, o José Hernández, quien en su periódico fustigó en repetidas oportunidades a Rosas y a su sistema. ¡Cómo ocultan esto los oficiosos albaceas del ex gobernador de Buenos Aires! Algún revisionista, con un raro sentido del humor, ponderando la perdurable popularidad de Rosas en el exilio hacía ya bastantes años, dice muy ufano que un viajero inglés (¡cuándo no!) observó y contó que un gaucho - léase bien, un solo gaucho - de aspecto torvo entró en una pulpería y mirando ceñudo clavó su facón en el mostrador al grito de ¡Viva Rosas! La anécdota hubiese sido más graciosa de haber agregado el cronista: "Miró de soslayo, fuese y no hubo nada". No, a Rosas lo abandonaron todos, hasta los que se consideraban sus íntimos. Ahora comienza el mito.
El mito sarmientista se anida en el gremio insobornable del magisterio, que festeja el 11 de setiembre, que suele ser de asueto, ante las imágenes que han quedado en pie del educador, con la presencia de viejos y jóvenes docentes que hacen gala de mantener vivo el fuego sagrado que encendió el Maestro.

miércoles, 17 de febrero de 2010

LA DUDAS DE LA HISTORIA III y IV

Tercera y cuarta entrega de la encuesta sobre Sarmiento y Rosas por el profesor Enrique M. Barba al diario La Opinión. (ver nota anterior del 15 y 16/2/2010)


3.- ¿Cuál fue la ideología real de Rosas y Sarmiento?
En el caso de Rosas, podemos afirmar que era todo lo contrario de un ideólogo. Político práctico por excelencia, no se ataba a esque­mas teóricos. Unas cuantas ideas fundamen­tales fe bastaban para dar las soluciones que el momento requería. Si se juzga por los resultados, no hay duda que la táctica empleada era buena, por lo menos para él y su grupo, como lo demuestra el haberse mantenido veinte años en el poder. Refiriéndonos a Sarmiento, diremos que pese a parecer un ideólogo, cuando afirmaba que las ideas constituían el origen de la civilización, no se quedaba en el enunciado; par el contrario, apenas acababa de esbozar su pensamiento se entregaba febrilmente a la acción. Dice Leopoldo Lugones que "Sarmiento consagró lo mejor de su vida a fundar escuelas para difundirlas (las ideas) y en predicar para enseñarlas". Su ideario se basó, en su juventud, en lo teórico, en el de la Joven Generación de Mayo y más adelante en la experiencia chilena, con cuya oligarquía conservadora colaboró. La Constitución de 1833, que aseguró el orden y progreso de Chile, cuyo fundamento consideraba indispensable en nuestro país - autoritarismo presidencial dentro de la Constitución, pensamiento compartido por Alberdi -, forma en cierta  su ideario básico. Todo ello, animado de un gran empuje de realizador, estará presente en toda su vida política que va desde Caseros hasta su muerte.

4) ¿Cuál fue el legado histórico que dejaron?
 El de Rosas: defensa de la soberanía ante pretensiones de países extranjeros, europeos o americanos, caso de Francia, Gran Breta­ña, Brasil, Chile y Bolivia. Humillación de los caudillos provinciales, a quienes convirtió en sumisos servidores de su política, sobre todo después de la muerte de Quiroga -asesinado por orden de los federales Reinafé, de Estanislao López y de Alejandro Heredia. Afianza­miento del poder central sobre la base de Buenos Aires, que llegó, al menos la ciudad, en los últimos años de su gobierno, a cierta opulencia, mientras el resto de las provincias, excepto Entre Ríos, yacía en la mayor postra­ción económica.  
En cuanto a Sarmiento, dejemos que hablen sus adversarios. Un gran escritor, Ernesto Palacio, con verdadera delectación, habla del "loco" Sarmiento, y en el alegato que debía referirse a su presidencia dice, después de cinco páginas de exordio: "Mientras tanto, se procedía en alguna medida la obra de desarrollo material en la que el presidente cifraba su ambición. Ya hemos expresado en páginas anteriores el verdadero concepto sobre esa materia -se había pronunciado sobre el carácter profundamente antinacional de toda su obra -, por lo cual se nos librará de la descripción exhaustiva y monótona de las mejoras incorporadas al cuerpo nacional. (¿Eran tantas?) Sin duda el país crecía e iba creando los órganos necesarios, para su actividad. Se instalaron líneas telegrá­ficas, de acuerdo con las exigencias de los tiempos, y se prolongaron las vías férreas. Se fundaron escuelas, se compraron libros y útiles en el extranjero para equiparlas, se construye algunos caminos y diques, se fundó la Escuela Militar, etc."
En  este enigmático etcétera pode­mos incluir mucho más de lo enunciado por Palacio.
En un libro de Luis Alberto Murray, muy bien escrito, alarde de la exquisita cultura de su autor, Pro y contra de Sarmiento, sin ocultar su total falta de simpatía por el personaje que cae bajo su escalpelo, rinde homenaje a lo que él considera digno de recordación.  
Lástima por el libro, no por don Bartolo, porque sin venir a cuento se desquita  con Mitre, endilgándole un ex abrupto, quedando así a mano, por cada elogio al sanjuanino. 
En dicho librío Murray desenvuelve ese etcétera con que Palacio nos deja en suspenso. 
Remito al lector al libro aludido y elogiado, donde se advertirá, con tirria por parte de "sarmientonas", "sarmientudos" y también "sarmientófobos"; parte del legado dejado por Sarmiento. 
Y si algo vale en un hombre público, además de sus dotes de estadista y sus mañas de político, su contribución a la cultura de su país, no me resisto a recordar este párrafo de Murray: "Las letras válidas de la Argentina comienzan con Sarmiento. Conti-núanse con Hernández, por supuesto, lo cual nos gusta más, pero comienzan con Sarmiento. Y a otra cosa".

 

martes, 16 de febrero de 2010

LAS DUDAS DE LA HISTORIA 2º PARTE

LAS DUDAS DE LA HISTORIA

Segunda entrega de la encuesta sobre Sarmiento y Rosas por el profesor Enrique M. Barba al diario La Opinión. (ver nota anterior del 15/2/2010)
2.- ¿A qué sectores sociales o qué intereses de clase representaba cada una de estas figuras?
ENRIQUE M. BARBA.- En la época de Rosas, de ninguna o escasísima movilidad social, las dos únicas clases, si así se me permite decirlo, eran la de los ricos y la de los pobres. En un grado intermedio, más próxima a la primera, una reducida pero eficaz burocracia a la que Rosas pareció intentar enriquecer. Daba la impresión de seguir el pensamiento de Napoleón en sus comentarios a Maquiavelo, cuando el corso decía: "Con­vendrá que los empleados se enriquezcan si a la vez me sirven a discreción". Aunque Rosas ejerció sobre los pobres un paternalismo basado en la limosna y el regalo de pequeñas fracciones de tierra, no creo que haya alguien que ignore que gobernó con los ricos. Una rápida lectura de las sesiones de la Cámara de Representantes nos pone en presencia de esa dorada oligarquía cuyos vástagos siguen sirviendo al país, desde distintos partidos, en puestos expectantes. Y quien ponga más atención en los nombres de los Representantes observará que casi todos ellos estaban unidos por lazos de parentesco.
Por otra parte creo que ningún historiador de la época de Rosas ignora que los Representantes eran elegidos por Rosas, quien enviaba a los jueces de paz de la campaña la lista de las personas que debían ser votados para la Sala, con lo que los diputados venían a ser, simplemente, respetables dependientes del Poder Ejecutivo.
Y ¿quiénes eran los ricos? En el momento de llegar Rosas al poder en 1829. lo eran los ganaderos y los comerciantes, habiendo desalojado los primeros a los otros de su anterior situación de privilegio. Es natural que estando en manos de estos personajes todos los resortes del gobierno -concedido por Rosas, naturalmente- los intereses que defendieran fuesen los de los hacendados. Durante el primer gobierno de Rosas (1829-1832) Buenos Aires fue económicamente liberal ante la airada protesta de las provincias, que reclamaban proteccionismo aduane­ro y organización constitucional. En su segundo gobierno dictó la ley de aduanas de 1836 que tanta literatura imaginativa ha fomentado en ciertos sectores. Creía que más que en las doctrinas económicas debía pensar en los momentos económicos. Rosas, político práctico, mantuvo la ley en cuanto le convenía y la archivó o modificó cuando no servía a los intereses de su provincia. Unas palabras dirigidas desde el destierro muestran la flexibili­dad de Rosas en esta materia. Decía: "Cuando se meditan las consecuencias de la libertad de comercio, se encuen­tran cada vez más las razones para demostrar la utilidad de su adopción".
El sector ganadero mantuvo hasta la caída de Rosas su situación de privilegio, pasándose con armas y bagajes al bando de Urquiza cuando éste, uno de los más beneficia­dos con el régimen rosista, decidió terminar con su antiguo amo.
Sarmiento, con el Senado totalmente en su contra, parecía no representar a nadie, salvo al propio Sarmiento
Pese a su gran talento nada aprendió de política práctica o, deliberadamente, nada quiso aprender. No obstante, todo hace sospechar que sus ideas y sus realizaciones, en torno a la educación primaria y técnica, apuntaban a la forma­ción de una conciencia burguesa que superara a la vieja oligarquía. En lo agrario, el ejemplo de Chivilcoy, del que se ufanaba, se muestra como una escuela en la que el desierto se transforma en chacra y el gaucho en ce' no. Su entusiasmo puesto de manifiesto en la organizad* de lia exposición industrial de Córdoba, alentó a las nuevas fuerzas económicas que comienzan a señalarse a princi­pios de la década del 70. Al finalizar ésta las fuerzas señaladas han tomado conciencia del papel que todo el país, no sólo Buenos Aires, debe asumir en cuanto a la explotación de sus riquezas naturales, su elaboración industrial e incluso su exportación. El periodismo econó­mico especializado así lo demuestra. Tal el caso de El Economista, dirigido en 1877 por Ricardo Napp, que se refería a cuestiones de estadística, comercio, industria, agricultura, inmigración y colonización, entre otras cosas.
El plan de estudios que dicta Sarmiento en 1870, con la inclusión de idiomas extranjeros, muestra su preocupa­ción por el aspecto práctico de la enseñanza; tres años habilitaban para la profesión comercial y cuatro para la agrimensura.
Es evidente que le preocupaba atender los intereses de lo que podía llegar a ser llamada la clase media o pequeña burguesía, clase social a la que en cierta manera intentaba representar. Su machacona prédica y real preocupación por la alfabetización y la. enseñanza técnica no significa­ba, por cierto, un llamado a la clase pudiente. Esto puede explicar su falta de aliento en favor de la Universidad. Allí irían, salvo contadas excepciones, los niños bien. Claro que con los criterios actuales el problema hubiese podido ser resuelto, como ahora, en cierta medida. Pero nos estamos refiriendo a los años 1868-1874 y el anacronismo es enemigo de la historia.


EFEMERIDES DE LA SEGUNDA QUINCENA DE FEBRERO - AÑO DEL BICENTENARIO

MARTES 16
1794
Nace en Ginebra (Suiza) el grabador y litógrafo César Hipólito Bacle, autor de un interesante álbum de tipos populares argentinos y costumbres y vestidos femeninos de la época (1836). Falleció en Buenos Aires el 4 de enero de 1838.

MIÉRCOLES 17
1948
Muere en Buenos Aires el notable cirujanoEnrique Finochietto. Creó novedosos modelos de pinzas quirúrgicas, adoptadas en todo el mundo, y un foco frontal para la mejor iluminación del campo operatorio, a imitación del de los mineros. Se perfeccionó como cirujano en París y en clínicas de Alemania, Austria, Suiza y Estados Unidos. Nació en Buenos Aires el 13 de marzo de 1881.

1971
Muere en Santiago de Chile la educadora argentina Luz Vieira Méndez. Fue presidenta del Consejo Nacional de Educación e introdujo metodologías de avanzada en el campo educativo. Nació en Paraná (provincia de Entre Ríos) el 16 de agosto de 1911.

JUEVES 18
1800
Nace en Amboy (provincia de Córdoba) el jurisconsulto Dalmacio Vélez Sarsfiled, autor del Código Civil Argentino y coautor del Código de Comercio. Inspirado en el Código Napoleón y otras fuentes, suprimió instituciones coloniales como el mayorazgo. Falleció en Buenos Aires el 30 de noviembre de 1875.

1835
El general Juan Facundo Quiroga es asesinado en Barranca Yaco (provincia de Córdoba) por una partida al mando de Santos Pérez. Sarmiento lo inmortalizó en su más famoso libro, "Vida de Juan Facundo Quiroga". Nació en 1778.

1938
Contrariado por una situación amorosa; desilucionado por la dictadura militar instalada en el país en 1930 que había apoyado activamente y el corrupto gobierno conservaro que se instaló en el país como consecuencia de ese golpe de estado, se suicida en una isla del Tigre (provincia de Buenos Aires) uno de los escritores más importantes de Argentina, Leopoldo Lugones, autor de obras en verso y en prosa. Nació en Río Seco (provincia de Córdoba) el 13 de junio de 1874.

1990
Muere el poeta, escritor y profesorFermín Estrella Gutiérrez, autor de obras como "El cántaro de plata", "Geografía espiritual de Buenos Aires", "La niña de la rosa" y "El libro de lectura en la escuela primaria". Nació en Almería (España) el 28 de octubre de 1900.

VIERNES 19
1892
Fundación del Jardín Botánico, Bs. As.

SÁBADO 20
1813
Batalla de Salta.
En la batalla de Salta las tropas patriotas, al mando del general Manuel Belgrano, vencen a las realistas, mandadas por Pío Tristán.

1827
Batalla de Ituzaingó.

DOMINGO 21
1999
Día Internacional del Idioma Materno.

LUNES 22
 1880
Nace en Buenos Aires la educadora y periodista Ada María Elflein, autora de "Leyendas argentinas", de tema histórico. Falleció en Buenos Aires el 24 de julio de 1919.

2009
Día de la Antártida Argentina.
El día 22 de febrero Se conmemora el Día de la Antártida Argentina y 101 años de la Ocupación. Antártida Argentina o Sector Antártico Argentino, a la que nosotros consideramos parte del territorio nacional, integra una vasta área que ocupa el casquete polar austral y en la que prevalecen condiciones ambientales particulares -distintas a las de América del Sur- las cuales tienen una influencia muy marcada en la presencia y en las actividades del hombre.
Por otra parte, esa zona está afectada a un régimen jurídico especial cuyo ámbito territorial abarca toda el área al sur de los 60º de latitud Sur.
La región antártica delimitada por los meridianos 25º y 74º Oeste y el paralelo 60º de latitud Sur, forma parte del que fuera Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, establecido por Decreto-Ley Nº 2129 de fecha 28 de febrero de 1957, hoy por ley provincial.
Las autoridades provinciales residen en Ushuaia y el Gobernador designa anualmente su delegado para la región antártica, quien representa así al poder civil de la zona.
La presencia Argentina en nuestro Sector, según la actividad de los foqueros criollos y de acuerdo con la investigación histórica, se produjo en la segunda década del siglo XIX; aunque algunos afirman incluso que tuvo lugar a fines de dicho siglo.
Eran buques que desde el puerto de Buenos Aires iban a las llamadas actualmente Islas Shetland del Sur en busca de sus presas.
El secreto mantenido por nuestros foqueros hizo que el descubrimiento de esas tierras fuera ignorado por mucho tiempo y se lo atribuyeran navegantes de otros países.
A fines del siglo XIX y principios del siglo pasado, la ayuda prestada por nuestro país a expediciones extranjeras, en particular la de Nordenskjöld, de Gerlache y Charcot, fueron debidamente apreciadas, quedando como resultado tangible toda una serie de nombres argentinos puestos a accidentes geográficos: Isla Uruguay, Islas Argentinas, Roca, Quintana, entre otros. (www.marambio.aq)

Martes 23
1807
Nace en Buenos Aires el jurisconsulto, político y periodista Florencio Varela. Combatió a don Juan Manuel de Rosas desde su periódico "El Correo del Plata". En Francia, visitó a Víctor Hugo y al viajero y naturalista Alcides D'Orbigny. Murió en Montevideo el 20 de marzo de 1848.

1820
Con la intervención de Sarratea, Francisco Ramírez y Estanislao López se firma, entre las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, el Tratado del Pilar, que dispone el cese de las hostilidades y convoca a un congreso constituyente para organizar las provincias de acuerdo con el sistema federal. Es uno de los "pactos preexistentes" a los que alude en su Preámbulo la Constitución Nacional de 1853.

JUEVES 25
1778
Nace en Yapeyú (territorio de una de las misiones jesuíticas, hoy en la provincia de Corrientes) el general don José de San Martín. 
Sus cuatro hermanos mayores habían nacido en el primer destino que tuvo su padre en América, en la Banda Oriental, en el pueblo de Carmelo que años después fundó el único gran federal don José Gervasio de Artigas.
En los últimos años surgieron leyendas que le adjudican sangre guaraní y sugieren a un Alvear como padre. Esta "moda" de hurgar en las vidas de las personalidades de la historia, dándole más relevancia a las pequeñas cosas, que a las acciones que los engrandecieron, pareciera tener el fin mezquino de mercantilizar la historiografía. 
El origen de los hombres no determina sus acciones como creían los positivistas y naturalistas del siglo XIX. Al Libertador no lo hace más o menos americano ser o no hijo de una nativa guaraní, sus luchas lo hicieron el más grande de los americanos. Y tampoco necesita, para reconocer su nobleza, el lustre de la sangre de los Alvear. Su nobleza superó los linajes, el abolengo, la patraña de títulos y blasones que ostentaron muchos criminales de la historia. 
La especie que hizo correr una señora no del todo en sus cabales, recogida por algunos cronistas, carece de credibilidad analizada sin preconceptos.
El Libertador falleció en Boulogne-sur-Mer (Francia) el 17 de agosto de 1850 y su cuerpo fue embalsamado. Sus restos fueron repatriados y llegaron a nuestro país el 22 de abril de 1880. Descansa ahora en un mausoleo de la Catedral de Buenos Aires, obra del escultor francés Albert Ernest Carrier Belleuse.

1878
Muere el escritor, publicista, traductor, agrimensor y político Juan María Gutiérrez,  uno de los argentinos más cultos de su tiempo. Sus obras completas en prosa y verso ocupan cinco tomos. Fue rector de la Universidad de Buenos Aires y, con Esteban Echeverría, fundó la "Asociación de Mayo". Nació en Buenos Aires el 6 de mayo de 1809.

SÁBADO 27
1812

El general Manuel Belgrano enarbola por primera vez la Bandera Nacional en las barrancas del río Paraná, en Rosario (provincia de Santa Fe). Inspira sus colores celeste y blanco en la escarapela nacional. La bandera originaria se ha perdido y se ignora si estaba formada por tres franjas o por dos, así como también la disposición de las mismas.

1991
Muere en Buenos Aires el novelista y periodista Abelardo Arias, autor de "Álamos talados", "La vara de fuego", "Polvo y espanto" y de su novela póstuma "Juan Facundo". Nació en Córdoba en 1918, pero su niñez y su adolescencia transcurrieron en Mendoza.

DOMINGO 28
1917
Muere el poeta Almafuerte, seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios. Se consideraba a sí mismo "el cantor de la chusma". Aunque sin título habilitante, fue maestro rural. Nació en el partido de la Matanza (provincia de Buenos Aires) el 13 de mayo de 1854.

1935
Muere en Ischilín (provincia de Córdoba) el notable pintor impresionista Fernando Fader. Entre sus mejores cuadros se cuentan "La mazamorra" y "La comida de los cerdos". Nació en Mendoza el 11 de abril de 1882 (aunque, según otra versión, nació en Burdeos).

1977
Muere en Tokio (Japón) el historiador José Luis Romero. Se especializó en historia romana y medieval. Es autor de "La cultura occidental", "La historia y la vida", "Las ideas políticas en Argentina", etc. Nació en Buenos Aires el 24 de marzo de 1909.


lunes, 15 de febrero de 2010

“LAS DUDAS DE LA HISTORIA”

El domingo 28 de marzo de 1976 en el periódico La Opinión sección Cultura, siguiendo con una encuesta sobre Sarmiento y Rosas, titulada “LAS DUDAS DE LA HISTORIA”, se publicaron las respuestas del profesor Enrique M. Barba, que entonces era presidente de la Academia Nacional de la Historia.

Barba nació en La Plata en 1909 fue profesor de la Universidad de Buenos Aires y de La Plata, decano de la Facultad de Humanidades de esta última. Entre sus obras se destacan: “Cómo Rosas llegó al poder”; “Correspondencia Rosas-Quiroga”; “Unitarismo, Federalismo, Rosismo”; y el tomo 8º de la “Historia Nacional Argentina, publicada por la Academia (correspondiente a la época de Rosas) además de otros trabajos históricos.

Las preguntas eran:
1.-¿Cómo juzgaron el papel histórico de Rosas y Sarmiento sus contemporáneos.
2.- ¿A qué sectores sociales o qué intereses de clase representaba cada una de estas figuras?
3.- ¿Cuál fue la ideología real de Rosas y Sarmiento?
4.- ¿Cuál fue el legado histórico que dejaron?
5.- ¿En qué medida la Argentina fue (o es) rosista o samientina?
6.- ¿Pude hablarse de una “mitología! rosista y otra samientina?
7.- ¿En la actualidad Rosas y Sarmiento se excluyen o complementan en la comprensión de la Argentina moderna?
8.- ¿Conviene a la salud cívica del país seguir oponiendo a estas dos figuras?

A continuación se transcribe la respuesta la primera pregunta.
1.-¿Cómo juzgaron el papel histórico de Rosas y Sarmiento sus contemporáneos.

Creo que el papel histórico cumplido por cada hombre se ha debido, en buena medida, al medio ambiente en que le tocó actuar y a la circunstancia propia que le deparó el destino. No significa esto negar la importancia a la parte activa, insustituible, del agente protagónico de la historia, en última instancia el hombre. Otra cosa seria, en mi opinión, caer en un ingenuo mecanicismo. Afirmar rotundamente que las circunstancias estaban dadas para la llegada de Rosas al poder y no decir nada más que eso es decir muy poco. Lo mismo ocurre cuando los coleccionistas de frases hechas se descuelgan con aquello de que Sarmiento fue un producto de su época. ¿Cuál fue, en definitiva, tal época? Vivió y actuó en los mismos momentos en que vivía y gobernaba Rosas. ¿Pueden explicarnos quienes siguen tan rígidos esquemas cómo el mismo ambiente, la misma circunstancia y la misma época engendraron tan disímiles productos?
Dentro de la pluralidad de posibilidades que en el mismo tiempo y lugar se ofrecen a los hombres no sólo la elección personal decide el destino de cada uno de ellos; la riqueza y la alcurnia - de algo de esto nos habla Hilaire Belloc - en la época a que nos referimos eran factores poco menos que decisivos en el juego de la política.
Tratándose de Rosas y de Sarmiento debemos afirmar, de primeras, que nos referimos a dos triunfadores. Su triunfo se advierte tanto en los fervorosos elogios de sus admiradores como en las diatribas de sus enemigos. Nada como el olvido señala en forma más elocuente el fracaso de un político o de un personaje histórico; o lo que puede ser peor: la frustración de un país que no recuerda a sus grandes hombres. Pero, ¿quién podrá olvidar -para el elogio o el vituperio- a San Martín, a Rosas, a Quiroga o a Sarmiento? Dejando a un lado el grado de justicia con que han sido juzgados cada uno ellos, lo cierto es que constituyen una constante de nuestra historia.
Ciñéndome a estos casos singulares de Sarmiento y Rosas,-debo decir que es tarea casi imposible poder compararlos. Son casos heterogéneos; más fácil sería comparar a Sarmiento con Quiroga, dos bárbaros genia­les, de tremendos ex abruptos, de un coraje que hace honor a la raza y a la estirpe. Matan con la cara descubierta, llegan a arrebatos insólitos; cada palabra es un desafío, cada frase una proclama de guerra, cada actitud una batalla; viven en un permanente compromiso.
Sarmiento es el precursor e iniciador de la nueva Argentina que aún no ha encontrado su quicio. Rosas, lleno de orgulloso porteñismo, de cuyo patriciado era uno de los más rutilantes exponentes, dejó preparado el país para su unión definitiva bajo la égida de Buenos Aires. Todo lo contrario de un verdadero federalismo que proclamaba sin sentirlo, pero, a la verdad, lo único que podía ™ inteligentemente hacerse en ese momento. No recuerdo, al menos, que la unidad de España, Francia, Alemania o Italia, y otros países, se haya llevado a cabo bajo el sistema federal.
El papel histórico que Sarmiento dejó como legado fue su empecinada lucha por alfabetizar no sólo a Buenos Aires, sino al país entero, que mostraba, frente a tonantes declaraciones que parecían mostrar lo contrario, que confiaba en el pueblo. El de Rosas, su férrea resistencia a las pretensiones de potencias extranjeras, cuyo episodio cumbre se muestra en la Vuelta de Obligado. Esto no impedía que a los británicos residentes en la Argentina los colmara de honores; por ejemplo, el" caso del cónsul Parish, y de favoritismos tales que harían exclamar a Lucio V. Mansilla, sobrino de Rosas, las ventajas que en aquel entonces significaba ser inglés.
Una de las acusaciones más serias formuladas contra Sarmiento fue la de haber alentado las pretensiones que los chilenos alimentaban sobre la Patagonia. A su turno, se censura a Rosas por haber querido negociar las Malvinas entregándolas a los ingleses a cambio de la deuda contraída por los unitarios -con Gran Bretaña, ofreciendo, en otra ocasión, al mismo país, la explotación de las riquezas minerales y el guano de la costa patagóni­ca.
Sarmiento cometió tal desaguisado en el momento en que la oposición al gobierno de Rosas había alcanzado los puntos de la desesperación; Rosas formuló las proposiciones aludidas desde el gobierno que ejercía con el manejo de las facultades extraordinarias y la suma del poder público y la dirección de las relaciones exteriores de toda la Confederación.
La actitud de Sarmiento era a título personal y sólo a él comprometía ante el presente que vivía y la posteridad que lo juzga; Rosas, comprometía al país entero. Cuando llegó a la presidencia de la República y las pretensiones y amenazas chilenas llegaron a presagiar la guerra inmediata, Sarniento, a pesar de la oposición que le dio descanso un solo día, desde el Congreso y la prensa, desplegó uña labor que hizo posible, en pocos años, la campaña de Roca, que asentó de hecho la soberanía argentina que de derecho le correspondía sobre todo el territorio que conducía a Chile y que era el campo de depredaciones que, en combinación con los indios y su complicidad, ejercían nuestros vecinos. Creó, además, como prueba tangible de su férrea decisión de ir a la guerra, si era necesario, el Colegio Militar y la Escuela Naval.
Si Sarmiento en su momento no llegó a avizorar el futuro de la Argentina unida y única, Rosas, aunque preservó la integridad, sólo veía y sentía la Nación a través de Buenos Aires, y en el fondo las provincias le preocupaban en cuanto fueran humildes servidoras de la ciudad del puerto y los provincianos le provocan la misma alergia que a su primo don Tomás de Anchorena.
Esta idea de un Buenos Aires súper estado o, si llegara el caso, de Buenos Aires independiente, acompañó a Rosas durante toda su vida. Mientras Buenos Aires o sus hombres pudieran manejar al resto del país. Rosas descansaría tranquilo.
 Sospechamos por eso que comprendiera mejor a Mitre, a quien deseba un gobierno mucho más largo que el soñado por el general o por el más empecinado mitrista que a Sarmiento. Aunque se me acuse de errátil, creo que esto merece una digresión.
En carta de Rosas a Rojas y Patrón de 17 de febrero de 1862, le decía: "sin demora alguna su Excelencia el Sr. Brig. - Mitre, Gobernador y Capitán general de la Provincia de Buenos Aires, debía no perder la presente oportunidad y decir hacer conocer por los hombres influyentes, la necesidad de dejarse por ahora, y hasta algunos años más, de pensar en el Congreso. Que don Bartolomé Mitre fuera nombrado por cada una de las-provincias, Encargado de las relacio­nes exteriores con la suma del poder para gobernar toda la República por siete años, según y en los términos como yo lo estaba". ¿Se imaginan ustedes como hubieran vociferado los revisionistas rosistas que ignoran esta carta o la han olvidado, si Mitre hubiese seguido el pensamiento de Rosas? Pero dejemos estos pequeños detalles.
Volvamos al porteñismo de Rosas. En una carta de este a su amigo Federico Terrero, de 20 de junio de 1869, le confiesa con amargura el temor de que la provincia de Buenos Aires “cansada de sufrir tantas y tan prolongadas injusticias (sic) y así males sobre males, sin esperanza alguna de remedio, desesperados sus buenos hijos, invo­cando la justicia de Dios y de las Naciones, se declare Estado Soberano Independiente".
En un rapto de amoroso recuerdo a su lejana Buenos Aires, exclama: "Aflige, en amarga pena, la consideración del papel que representa Buenos Aires. ¿Qué culpa tiene cuando Dios la ha formado de la tierra y lugares privilegiados que le pertenecen?" Y ya, impulsado por un entusiasmo que no acostumbraba a traslucir, dice, entre otras cosas, que "documentos innega­bles servirán, para hacer la declaración de su erección en un Estado soberano. Las demás provincias formarán otro Estado y aun podrán ser dos si así les conviniera, y entonces los estados Bonaerense (obsérvese bien, primero Buenos Aires) Argentino, Paraguayo, Oriental y Entrerriano, formarían una alianza natural ofensiva y defensi­va, garantida por alguna de las primeras más fuertes naciones del Mundo, para formar su equilibrio contra las pretensiones del Brasil". La verdad es que arbitraba un extraño sistema para neutralizar a Brasil: la balcanización de toda la República Argentina.
Si Sarmiento alentó las pretensiones chilenas a la Patagonia, que Rosas consideraba perteneciente a la provincia de Buenos Aires, el ilustre exiliado en Inglaterra propiciaba la desintegración de toda la Argentina. Ambos expresaron sus peregrinas ideas fuera de la patria.
Y ya que estamos en el terreno de las odiosas compara­ciones, terminaré con las acusaciones que se han formula­do contra nuestros dos personajes. Los llamados revisio­nistas parecen haber confeccionado un sello que, con oportunidad o sin ella, estampan en todos sus escritos. Este rondó está compuesto con las imperdonables pala­bras de Sarmiento cuando alentaba a matar al gaucho, cuya sangre debía abonar el suelo de la patria. En la cacería que fue la expedición al desierto de 1833, Rosas confiesa haber mandado al otro mundo a más de veinte mil indios. Matanza cruel e innecesaria. Pero admitamos que lo fue en acciones de guerra. Lo tremendo son las órdenes reservadas dadas al Cnel. Ramos en las que le decía que no convenía "que al avanzar una toldería traigan muchos prisioneros vivos, con dos a cuatro hay bastantes". Otros prisioneros, no habiendo testigos en el camino, "los puede ladear al monte y allí fusilarlos". Y el mismo día en que Rosas asumió el segundo gobierno, el 13 de abril de 1835, en una proclama dirigida a los habitantes todos de la ciudad y de la campaña, en una transparente, evidentísima alusión a los llamados unitarios, termina diciendo: "Persigamos de muerte al impío, al sacrílego y sobre todo, al pérfido y traidor, que tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe".
Uno se pregunta, en definitiva, ¿hay diferencia entre pedir la muerte de un gaucho o de un indio o de un peón asalariado de los unitarios? Algunos contestarán, quedándose muy campantes, aunque muy equivocados, que ésta es la pregunta de un liberal, de la misma manera cómo se califica a Saldías, panegirista de Rosas, cuando, en su obra, censura las que considera monstruosas atrocidades de los lugarte­nientes del Restaurador.
Podría hablarse largamente de este duelo de recíprocas acusaciones que parece destinado a esterilizar la investi­gación y a presentar nuestro pasado como tema para una novela policial. Espero que todos reconozca nuestros errores y tratemos de encontrar lo que verdaderamente hubo de positivo en el quehacer de los dos personajes que estudiamos.

En próximas entregas se transcribirán las respuestas a las demás preguntas.




EFEMERIDES DEL 15 DE FEBRERO

LUNES 15

1811

Nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento.

1887
Muere el escritor, educador, periodista y librero, autor de "El Tempe argentino". Hacia 1835 inauguró su Librería argentina, con más de mil volúmenes y un salón de lectura anexo. En su "Anagnosia" aprendieron a leer muchos argentinos. Nació en Montevideo (República Oriental del Uruguay) el 2 de octubre de 1809.

1898
Nace en Buenos Aires el poeta, prosista, humorista y autor teatral Conrado Nalé Roxlo. Fue autor de obras poéticas como "El grillo" y "Claro Desvelo" y de piezas teatrales como "La cola de la sirena" y "Una viuda difícil". Como humorista, popularizó el seudónimo de Chamico. Falleció en Buenos Aires el 2 de julio de 1971.