lunes, 19 de octubre de 2009

La Ley de Inmigración.


LA LEY 817
El 6 de octubre de 1876 fue sancionada la ley Nº 817 de Inmigración y Colonización, que significó un acontecimiento trascendental y de positiva proyección para el devenir demográfico del país.
Este instrumento legal fue promulgado trece días más tarde, es decir, el 19 de octubre de 1876.
La iniciativa de esta previsora ley le correspondió al entonces presidente de la nación Dr. Nicolás Avellaneda quien ejerciera su cargo desde el 12 de octubre de 1874 hasta el mismo día de 1880.
Antes la necesidad de aprovechar las grandes extensiones de tierra de nuestro país elevó al Congreso esta ley que daba pautas sobre la inmigración y la colonización.
Precisamente a él se debe una frase muy difundida en la época y que resumía un poco su pensamiento: "Todo está salvado cuando hay un pueblo que trabaja".

Conocida también como Ley Avellaneda, este instrumento legal conformaba una política sensata sobre ambos aspectos, es decir, que no anulaba las posibilidades de la inmigración espontánea, pero daba oportunidad de realizar una adecuada selección de los inmigrantes. Permitió además la distribución más equitativa de los territorios a colonizar.
La Ley de Inmigración fue producto de una época difícil y constituyó un conjunto de normas, muy sumarias, con el fin de captar trabajadores manuales en gran cantidad para desplegar intensamente las tareas en el campo.
En ella se definía los requisitos y procedimientos propios de aquella época, siendo uno de los aspectos más importantes el que ella complementaba y asignaba extensividad a las disposiciones constitucionales, por cuanto tuvo la virtud de inaugurar el equipamiento de los derechos civiles de los argentinos y de los extranjeros, proporcionado una trascendente unidad en los aspectos laborales, institucionales y de productividad, que se concretaron en el extraordinario desarrollo integral de todos los sectores del quehacer nacional.
Inmediatamente después de la promulgación de la Ley 817, comenzó su difusión en todos los países, fundamentales en Europa y allí, haciendo mayor hincapié, en Italia y Austria.
En estas dos naciones se nombraron agentes de inmigración que debían ser quienes organizaran las tareas relativas a hacer conocer a fondo las ventajas que ofrecía el gobierno argentino a toda persona que quisiera radicarse en este territorio para colonizarlo.
En la zona que en ese momento pertenecía a Austria la campaña fue fácil, no así en Italia que se resistía a dejar salir en forma masiva a sus hijos para radicarse en otro país.
De cualquier manera, por el empeño puesto de manifiesto por el Cónsul Argentino en Génova, Dr. Eduardo Calvari, por la labor inicial de los agentes de inmigración y por el gran interés despertado en la gente que por sí misma proporcionaba la idea, muchos fueron los interesados en embarcarse hacia América para iniciar una nueva vida.
http://www.regionnet.com.ar

sábado, 17 de octubre de 2009

SAN MARTIN Y YO

LA ASOCIACION CULTURAL SANMARTINIANA DE QUILMES
Presenta

San Martín y Yo

Esta obra trata una historia ubicada en el tiempo actual y de contenido ficticio, en la cual uno de los actores representa un joven de estos tiempos que , en una noche de lectura referida a la vida de San Martín, se queda dormido entrando en un sueño profundo.
En ese momento de sueño se le aparece el General, ya anciano y radicado en Francia, que con curiosidad quiere saber quien es. A partir de allí se generan una serie de diálogos entre ellos que pasa desde lo que sucede en la actualidad hasta comentarios de San Martín referidos a su campaña libertadora , y en muchos de estos diálogos se transita desde lo risueño hasta lo emocional y dramático . La acción finaliza cuando retorna del sueño en que estaba sumergido y remata el final con una sutil reflexión.
Todo el contenido de esta obra esta referida a datos históricos respaldados por el Instituto Nacional Sanmartiniano , quien presto su colaboración en que los diálogos allí generados sean de rigor histórico.
La dirección y producción de la misma esta a cargo del actor Nito Artaza con el rol actoral de Pablo Napoli y Jorge Antoñana.
Consideramos que esta obra no puede dejar de verse y disfrutarla en Quilmes
VIERNES 6 DE NOVIEMBRE - 21.00 HS

Dirección y Producción
NITO ARTAZA
Actores
Pablo Nápoli
Y
Jorge Antoñana
RESERVA ANTICIPADA DE ENTRADA
VALOR $ 15.-
CAPACIDAD LIMITADA - RESERVAS A: Tel. 4224-0765 4254-2548
Sociedad Española – RIVADAVIA 129 1°PISO – 21.00 HS

De túneles y barcos


Gacetilla de Prensa:

Comisión del Bicentenario de la Patria
1810-2010 de Quilmes
Ciclo “Camino al Bicentenario”

Invitamos a Ud., y familia, a la Video - Conferencia

"De túneles y barcos: investigación y gestión de Patrimonio Arqueológico en Buenos Aires"
a cargo del Dr. Marcelo Weissel


Programa Historia Bajo las Baldosas
Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires
Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico
Ministerio de Cultura
Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Miércoles 21 de Octubre - 19,00 hs
Colegio de Abogados - Salón Auditorio
Alvear 414 Quilmes Se ruega puntualidad

CV
Doctor de la Universidad de Buenos Aires, Área Arqueología (2008), Licenciado en Ciencias Antropológicas orientación arqueológica, Facultad de Filosofía y Letras - UBA (1997). Consultor en estudios de impacto ambiental para proyectos de infraestructura como gasoductos, represas, minería y obras hidráulicas urbanas en Patagonia, Mesopotamia y la región Pampeana (1997-2008). Director Programa Historia Bajo las Baldosas (2002-2009), Ministerio de Cultura Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. A través de “Bajo las Baldosas” se ofrecen actividades a más de 40.000 participantes anuales, principalmente alumnos y maestros de escuelas públicas de la Ciudad.
Miembro Fundador del Comité Pro Rescate Arqueológico de La Boca y Barracas (1995). Miembro de la Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina (1997-2009). Académico de Número de la Academia de Historia de Buenos Aires (2008). Académico de Número de la Comisión de Investigaciones de la Manzana de las Luces (2009). Promotor constante de la Refuncionalización de la Barraca Peña, barrio de La Boca. Miembro de la Asociación de Guías de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires (1999-2009). Director del Área Arqueología Historia y Patrimonio de la Fundación “Félix de Azara” CEBBAD CONICET -Universidad Maimónides (2001-2009). Profesor Invitado Arizona State University – Universidad Di Tella (2006-2009 Proyectos: CAINA, BOCA, RIBERA RIACHUELO, MANZANA DE LAS LUCES). Codirector Proyecto los Espacios de la Producción Arqueología Industrial en Buenos Aires, FADU UBA (2006-2009).
Autor de publicaciones y trabajos en reuniones y revistas científicas, como la Guía de Patrimonio Arqueológico de la Ciudad de Buenos Aires (2005), o la publicación del libro “Arqueología de La Boca del Riachuelo, puerto urbano de Buenos Aires” en forma simultánea en Argentina e Inglaterra.
En diciembre de 2008 realiza el descubrimiento más importante en la historia arqueológica de Buenos Aires: los restos de un mercante colonial español varado debajo del barrio de Puerto Madero. Director Proyecto Hallazgo de Puerto Madero – Misterios de un Barco en Buenos Aires (2009) Dirección de Patrimonio e Instituto Histórico GCABA. Actualmente desarrolla un programa de voluntariado social orientado al patrimonio.
Arqueología de Rescate
2008
Dique 1 Puerto Madero Zencity, Estudio Fernández Prieto. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Emisario Cuenca C, Ministerio de Desarrollo Urbano GCABA.
Arqueología de rescate Monumento Histórico Municipal Casas de la Familia Costa. Secretaría de Cultura Municipalidad de Campana, Provincia de Buenos Aires.
2007
Remodelación Nuestra Señora de La Paz Catedral de Lomas de Zamora, Arzobispado de Lomas de Zamora - Comisión Nacional de Monumentos, Museos y Lugares Históricos.
Desguace barcos del Riachuelo, Prefectura Naval Argentina – Fundación Félix de Azara Unidad Ejecutora Obras para la Promoción Turística del Barrio de La Boca.
2006
Plaza 1 de Mayo. Rescate Arqueológico Antiguo Cementerio Victoria o de Disidentes. Convenio CPPHC – DGPAT. GCABA.
2002
Centro Clandestino de Detención y Tortura Club Atlético. GCABA.
2001
Obra Nueva Banco Galicia. Convenio Museo de la Ciudad.
Obra Banco Central de la República Argentina. Convenio Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, GCABA- Programa de Estudios Prehistóricos (CONICET) - Banco Central de la República Argentina.
1999
Saneamiento Habitacional de La Boca. Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. GCBA. Convenio Comisión Municipal de la Vivienda - Teximco SA y Carbe SA.
1998
South Convention Center. Dique 3 Puerto Madero. Convenio Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires - Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.
Calle Dalmacio Velez Sarsfield. Convenio: Instituto Nacional de Antropología - Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de La Rioja. Ciudad de la Rioja.
Cruce del Riachuelo Autopista Buenos Aires La Plata, sector Dársena Sur, Barrio de La Boca. CGP III - CCI Construcciones.
1997
Control de Inundaciones y Desagües Pluviales, sección Vuelta de Rocha del Riachuelo. Convenio Centro de Gestión y Participación III - Secretaría de Cultura GCBA - Fundación Museo Histórico de La Boca - Comisión Pro Rescate Arqueológico de La Boca y Barracas- Gualtieri SA.
Arqueología Urbana Plaza Roberto Arlt. Contrato con Programa Por la Memoria de Buenos Aires, GCBA.
1996 – 1995
Control de Inundaciones de La Boca y Barracas.

Bicentenario, por Carlos Fuentes

A fines del 2004, conversé en Santiago con el presidente de Chile, Ricardo Lagos. Estadista de amplia cultura y gran perspectiva, Lagos me puso al tanto de los preparativos para la celebración del Bicentenario de la Independencia de Chile en el 2010. Ésta es una fecha que compromete no sólo a Chile sino, en rara coincidencia, a los otros países que en 1810 iniciaron sus revoluciones de Independencia: Venezuela, Ecuador, Argentina y México. Señalé en estas páginas, hace unas semanas, el retraso mexicano en esta materia. A sólo cinco años de distancia, nuestro país carece de una Comisión del Bicentenario. Pronto me enteré de que un terceto de senadores, Raymundo Gómez Flores, Tomás Vázquez Gil y Enrique Jackson, ya habían presentado una iniciativa a efecto de crear una Comisión Organizadora tanto del Bicentenario de la Independencia como del Centenario de la Revolución. Acudí hace días al llamado de los tres senadores para reunirme con sus pares en el Senado de la República y alentar una efemérides que nos concierne a todos, como ciudadanos y como nación. Por ello cité el llamado de Ricardo Lagos, que es un modelo de inclusión: El Bicentenario, dijo el presidente chileno, "es una tarea nacional, que incumbe al Estado, al sector privado y a las múltiples comunidades en las que se desarrolla nuestra vida. Esta tarea sólo podrá realizarse con la participación activa de la ciudadanía: de trabajadores y empresarios, profesionales y técnicos, civiles y militares, intelectuales y artistas, profesores y estudiantes, conservadores e innovadores, creyentes y agnósticos, habitantes de las ciudades y del campo, de todas nuestras etnias y religiones, incluyendo la región internacional de Chile". El gobierno de Lagos ha creado una organización dual, presidida por el Presidente de la República. El Directorio Ejecutivo de Obras del Bicentenario aprovecha la efeméride para asociarla a un vasto programa de obra material e infraestructura. Si antes (México en 1910) el Centenario se celebró con monumentos como el Ángel de la Independencia y el Hemiciclo a Juárez, lo que Chile propone para el Bicentenario es un programa de obra material, infraestructura para el desarrollo, protección del medio ambiente y renovación de las ciudades. La Comisión del Bicentenario, por su parte, aconseja al Presidente el plan de actividades, políticas y programas para la Celebración. Muchos de estos proyectos, mínimos y originales, ya están en marcha. Encuentros en Universidades. Convocación de estudiantes. El programa "escuela solidaria" que pone en manos de maestros y estudiantes de secundaria proyectos para la educación media. La creación del premio bicentenario anual, que ya ha sido recibido por poetas como Nicanor Parra y estadistas como Gabriel Valdés. La creación de "bodegones culturales" a fin de rescatar el patrimonio local, identificar y proteger las artes y oficios. Hacer presente el Bicentenario en la red, mediante galerías de imágenes, galerías de iniciativas y --bella idea-- galería de sueños, es decir de deseos de los ciudadanos. Si señalo estas particularidades del programa chileno, no olvido sus referencias mayores, porque nos conciernen a todos los hispanoamericanos. Se trata de aportar ideas para una discusión abierta y plural sobre la nación que queremos. Se trata de animar la participación ciudadana en proyectos de desarrollo, crear redes de alianzas para el desarrollo, motivar iniciativas. Se trata de que el ciudadano se sienta parte de la sociedad y de la nación. Se trata de aprovechar la solidaridad latente en nuestros países. Se trata de crear un horizonte de posibilidades. Se trata de reflexionar juntos sobre nuestra trayectoria histórica. Se trata de anticipar el porvenir sin olvidar el pasado. Se trata de afirmar nuestra continuidad histórica dinamizando el presente. Se trata de aprovechar la ocasión para proponer un proyecto de nación incluyente y acordado. Doy las gracias al Senado de la República y a los senadores participantes en una reunión que, con fortuna, dará lugar a la Comisión Organizadora a fin de que, a paso acelerado, nos ponga en la primera fila, y no en el rezago actual, de una celebración que nos rebasa pero nos define. Pero México es águila bicéfala y al mismo tiempo que celebremos el Bicentenario de la Independencia, rememoraremos el Centenario de la Revolución. Creo que esto merece artículo aparte.
por Carlos Fuentes
Fuente:
www.clubdelprogreso.com

El general Mitre y el "chaquete"

Hallábase en el antiguo Hotel del Tigres, en breve temporada de veraneo, el general Bartolomé Mitre, gran apasioando jugador del "chaquete", y todas las tardes y noches en la terraza sostenía una larga partida con el señor Marco Avellaneda, diputado entonces y presidente de la Cámara.El docor Joaquín V. Gonzalez recién llegado de su terruño montañés, con esa viva curiosidad que traen todos los provincianos por conocer los grandes personajes de la capital, se acercó al serio y grave grupo y se puso a mirar l apartida como un reverente "pato".Después de una hora de hallarse allí los tres, sin hablar palabra, el general se dirige de súbito al novel diputado riojano y le pregunta:
-¿Entiende usted este juego?-No, señor general.-Y entonces, que entretenimiento puede hallar?-Señor, contestó al punto el interpelado: le parece poco interés hallarme en compañía del señor general don Bartolomé Mitre aunque sea sin entender el juego?-No deja de ser una explicación... concluyó distrídamente el prócer, y la partida siguió ta divertida como antes, hasta cerca de las doce de la noche.


Publicada en el diario "La Mañana" de 1911

Una mesa con historia

Deseoso de terminar con el caciquismo que impedía el ingreso de nuevas voces a la discusión política sobre la organización del país, Leandro Alem se propuso "encabezar una acción verdaderamente distinta, llamada a alumbrar un nuevo orden". En las convulsionadas décadas de 1880 y 1890 esto significaba quebrar con el orden conservador vigente y arriesgarse a la persecución política.Finalmente, el país consiguió llegar a la democracia sin recurrir a la revolución que ni Alem ni sus compañeros de lucha Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña querían. Sin embargo, su gestor no alcanzó a ver concretada esa victoria.En 1896, amargado y desilusionado, Alem decidió quitarse la vida. Tras ordenar a su cochero: "¡Al Club del Progreso !" se pegó un tiro en la sien. Su cuerpo cayó sobre una sólida mesa de madera oscura que ocupaba el centro de una sala del club. Aturdido pero con determinación, su amigo Roque Sáenz Peña hurgó en los bolsillos de Alem y encontró una nota.En ella, el viejo radical exhortaba: "Perdónenme el mal rato, pero he querido que mi cadáver cayera en manos amigas". Y agregaba: "He terminado mi carrera, he concluido mi misión; para vivir estéril, inútil y deprimido es preferible morir". Las últimas líneas, sin embargo, eran la expresión de un profundo deseo, que luego se convirtió en el lema mismo de la UCR: "Que se rompa pero no se doble! ¡Adelante los que quedan!".La mesa en la que reposaron los restos de Alem instantes después de su suicidio se halla hoy en el hall principal del Club del Progreso como permanente recuerdo de uno de sus más carismáticos socios.



por Lucía Gálvez

ANTECEDENTES HISPANOS DE LA REVOLUCION DE MAYO

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA Y LA GESTA DEL 2 DE MAYO DE 1808 EN MADRID. PROLEGOMENO DE NUESTRA INDEPENDENCIA.

Para entender lo que se denominó la guerra de la independencia española y la gesta del 2 de mayo en Madrid, debemos analizar la España de esa época. España, triste es recordarlo, vivía a la sazón el aquelarre de una monarquía corrupta, bajo el dominio absoluto de Carlos IV, un rey inepto y complaciente, y su esposa la reina María Luisa que, bajo la égida del gran aventurero Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, después del Tratado de Basilea en 1795, minaba los cimientos mismos de la nacionalidad, en busca de fantasiosas y quiméricas apetencias de reinos y de imperios imposibles, ya fuera España, Algarves o cualquier otro reino cuya corona se encasquetara en su cabeza.
En virtud, de los tratados de Fontainebleau, las tropas napoleónicas al mando del mariscal Junot, franquearon los Pirineos en octubre de 1807. El 19 de noviembre siguiente, invadieron Portugal, junto con las fuerzas españolas a órdenes del general Juan Carrafa, motivo por el cual,“ipso facto”, la casa Real Lusitana emprendió su exilio, a sus posesiones del Brasil, ocho días más tarde. Setenta y dos horas después el mariscal Junot entraba triunfante en Lisboa.
Todos estos sucesos los vivió intensamente nuestro futuro Libertador, don José de San Martín, entonces capitán segundo del Batallón de Voluntarios de Campo Mayor. La mitad de esa unidad penetró en Portugal a órdenes de su comandante D. Cayetano Iriarte; integrando el ejército de operaciones destinados a aquel reino, que se puso a órdenes del general Solano, marqués del Socorro. La otra mitad sin duda alguna, debió permanecer en su guarnición de la ciudad de Cádiz. No existen constancias, en los Anales, de ese Batallón, que él hubiera intervenido en esa pseudo guerra, que se dio en llamar “de las Naranjas”.
Lo que sí sabemos es que todo ese cúmulo de sucesos fue fundamentalmente decisivo y formativo para el espíritu del joven oficial. La alianza ignominiosa de Francia con España que virtual y prácticamente era una capitulación anticipada frente al enemigo; la acción desembozada del ministro Godoy, que, como ya hemos señalado, aspiraba a suceder a Carlos IV en el Trono; las intrigas inicuas del Palacio Real, que culminarían con la acusación del rey contra su hijo Fernando, tendrían como epílogo el llamado motín de Aranjuez. El viejo y débil monarca abdica en favor de su hijo, que el pueblo aclamaba como “el deseado”, con el nombre de Fernando VII.
Estamos en los últimos meses de 1807. Napoleón, desde luego, dista mucho de tener el ánimo predispuesto para cumplir con los pactos de Fontainebleau. Se ha desplegado una hábil cortina de humo para enmascarar, las maniobras fraudulentas, que inevitablemente llevarían y llevaron a depositar el trono español en manos del Emperador, mientras sus tropas invadían y ocupaban militarmente la península. Ni Godoy ni la reina de Etruria recibieron nada de lo prometido. Con el pretexto de prevenir un ataque inglés, el 22 de noviembre de ese año, hizo entrar en España el II Cuerpo de Observación en la Gironda, compuesto de 25.000 hombres a órdenes del General Dupont; treinta mil efectivos más con el mariscal Moncey, a la cabeza atravesaron los Pirineos e invadieron las provincias vascongadas el 8 de enero de 1808. Catorce mil más entraban en Cataluña a órdenes de Duhesme, dirigiéndose a Barcelona, el 10 de febrero de 1808. El 16 del mismo mes, Napoleón quitándose definitivamente la careta de amistad, ordena ocupar la plaza de Pamplona y el 8 de marzo la de Figueras. De inmediato otro Cuerpo de Ejército francés, bajo el comando de Bessieres, cruzaba el Bidasoa.
Sostienen muchos historiadores que la llegada inusitada e inconsulta de esas tropas no sorprendió a mucha gente, creyendo obedecían al llamado del príncipe heredero; Godoy y sus partidarios creyeron, a su vez, que era lo previsto y urdido por ellos, para secundar sus planes. Las tropas francesas sobrepasaban ya los cien mil hombres. El emperador, ni lerdo ni perezoso, designa como su representante al mariscal Joaquín Murat, gran duque de Berg –su cuñado-, quien arriba a Burgos el 13 de mayo de 1808. La incertidumbre se transforma primero en alarma y luego, de inmediato, en indignación y en pánico.
Se especula -y Godoy lo decide-, que los reyes se instalen en sus posesiones de América, a semejanza de la Corte lusitana, a lo que se opone tenazmente Fernando. Napoleón insiste en su propósito de adueñarse de Portugal y de las provincias septentrionales de España, en virtud de lo cual las fronteras con los galos, ya no serían los Pirineos, sino el Ebro.
Mientras tanto, Carlos IV piensa ingenuamente en partir para América el 16 de marzo por la mañana, sin saber que los Guardias de Corps
-partidarios de Fernando- se lo impedirían. Ante la frustración, tiene el impudor de publicar un manifiesto dirigido al pueblo, desmintiendo el viaje y ensalzando la amistad con los franceses.
El 17 por la noche estalla en Aranjuez, como ya hemos señalado, el conocido motín, encabezado por los partidarios de Fernando. El populacho enardecido quiso hacerse justicia por sus propias manos y asalta el alojamiento de Godoy quien, presa de pánico, apenas tiene tiempo para ocultarse. Para calmar los ánimos, el débil rey lo destituye, pero el día 19 renace la efervescencia y la multitud golpea rudamente a Godoy, salvando milagrosamente la existencia. Carlos IV, dominado por el miedo abdica en favor de su hijo.
Murat, que en el fondo de su corazón, aspiraba a ocupar el trono de los Borbones, no reconoce al nuevo Rey, que en forma desvergonzada, procuraba el apoyo de Napoleón, ordenando impúdicamente fueran bien recibidas las tropas de “su amigo”.
Por imposición de Murat, Carlos IV revoca la abdicación que acababa de hacer y así se lo comunica a Napoleón. Para completar la tragi-comedia, la tristemente célebre María Luisa implora a Murat por su favorito Godoy, expresándose en forma inicua e increíble, contra su propio hijo, Fernando VII.
Para consolidar el plan de dominación que había preparado, Bonaparte no anduvo con ambages ni eufemismo alguno, manifestándoles, como el dueño de la verdad y de la fuerza, que:

“Encargado por la Providencia de crear un gran Imperio, para abatir a Inglaterra y habiendo demostrado los hechos que no podía contar con seguridad con España mientras gobernara la familia Borbón, había tomado la resolución de no dar la corona, ni al padre ni al hijo, sino a un miembro de su propia familia.”

Surge así el famoso rey apodado “Pepe Botella”, José I, hermano del Emperador. Fue indudablemente la gota que desbordó el vaso. La multitud se encrespó y el odio a los franceses sacudió toda España, especialmente en Madrid. El pueblo en todos sus sectores y estamentos -excepto, naturalmente los eternos traidores, logreros y oportunistas-, se aprestaron a defender con uñas y dientes la independencia y la libertad conculcadas. Sólo faltaba una chispa para encender la hoguera y el incendio estalló el 2 de mayo de 1808 en Madrid.
Entre los momentos estelares de España, que fueron muchos, esa fecha reivindica los blasones y las glorias de otras épocas. Y como que honra a la hispanidad toda, a nosotros, aquí en América, nos llega de muy cerca, como que en esa vorágine colosal, que fue la Guerra de la Independencia Española, están ínsitos los verdaderos principios de la justicia, de libertad e independencia, que guiaron a estos pueblos cuando la mayoría de edad fue llegada, y cuando las reglas de juego fueron tergiversadas y violadas. No es casual que nuestros grandes capitanes se formaran y dieran su sangre en esa lucha gigantesca… Militares, ideólogos, juristas, y teólogos abrevaron en esas fuentes y fueron los campeones y adalides de un nuevo mundo, que, de la confrontación formidable de ambas razas, nació como todo alumbramiento, en medio del dolor y de la sangre, no como enemigos, sino como adversarios que se apreciaron en su justa dimensión. Y viene a cuento aquellas hermosas reflexiones del General D. José de San Martín, nuestro Libertador en ciernes, al virrey La Serna en su conferencia en Punchauca en Perú:

“General: he venido desde las márgenes del Plata no a derramar sangre sino a fundar la libertad y los derechos de que la misma metrópoli ha hecho alarde, al proclamar la Constitución del año 12 que VE y sus generales defendieron. Los liberales del mundo son hermanos en todas partes.”

Este habilísimo introito caracterizaba la guerra no entre España y América, sino entre dos sistemas antagónicos -absolutismo y liberalismo-, este último caro a todos los presentes. Para agregar enseguida:

“La independencia no es inconciliable con los intereses de España y que, de no arribarse a un acuerdo, sus ejércitos se batirán con la bravura tradicional de su brillante historia militar, pero aún cuando pudiera prolongarse la contienda,
el éxito no puede ser dudoso para millones de hombres, resueltos a ser independientes.”

Faltó alguien que susurrara a los oídos de Napoleón reflexiones tan certeras y generosas como las de San Martín, en la emergencia; pero nadie se atrevió a hacerlo o nadie creyó entonces en el poder omnipotente de los pueblos.
Ese día 2 de mayo el pueblo de Madrid se agolpó frente al Palacio Real, porque sabía que los infantes, que aún permanecían en Palacio, serían llevados a Francia con sus progenitores. Por la mañana, sólo faltaba partir el infante Francisco de Paula, hijo menor de los reyes, de 12 años de edad. Se dice que alguien gritó:

“¡Han llevado al rey! ¡Ahora quieren llevarse a las otras personas reales! ¡Traición! ¡Mueran los franceses!”

En ese momento, se dice que desde uno de los balcones exclamó un noble a grandes voces:

“¡Se llevan al infantito! ¡A las armas!”

Fue la chispa esperada que incendió la rebelión. Murat, fuera de sí, ordenó la represión hasta las últimas consecuencias. El Batallón de Granaderos de la Guardia, sin aviso ni advertencia previa, descargó alevosamente sus armas contra la multitud indefensa, y desarmada, lo que por reacción natural produjo el estallido formidable. El pueblo de Madrid, en masa, se sublevó instantáneamente, electrizado contra la infamia luchando a muerte contra los invasores. La Puerta del Sol, La Puerta de la Cebada, el Parque de Montelón y el Rastro, fueron testigos mudos y asombrados de tanto ardor y tanto heroísmo, inusual en los pacíficos ciudadanos. Dos militares españoles, los capitanes de artillería D. Luis Daoiz y D. Pedro Velarde, murieron gloriosamente a título personal conduciendo al pueblo, que luchó sólo, ya que el ejército, atento a las órdenes recibidas, no se movió de sus cuarteles. Mujeres y niños dejaron también el testimonio de su impronta en la Puerta de Toledo, defendida valientemente por las mujeres del barrio de la Paloma.
El inmortal Goya, a través de sus pinceles, nos dejó el testimonio sombrío y elocuente de los bárbaros fusilamientos del 3 de mayo, que continuarían sin forma de proceso alguno, el 4 y el 5, especialmente en la Moncloa.
Se inicia así el heroico levantamiento general de España contra Bonaparte, que se conoce en la historia como Guerra de la Independencia.
Posteriormente, tendría lugar la batalla de Baylén (18 y 22 de julio de 1808) en la que San Martín gana por méritos de guerra su ascenso a Teniente Coronel y se asiste a la firma de capitulación en Andújar entre los generales Francisco Javier Castaños y el Conde de Tilley (españoles) y los generales Mariscot y Chubert (franceses), en la que se estipuló que todas las tropas del General Dupont quedaban prisioneras de guerra (unos 19.000 hombres). Con visible emoción y voz turbada, dijo el mariscal Dupont: “General os entrego esta espada con que he vencido en cien batallas”, a lo que respondió el General Castaños, vencedor en la memorable hazaña, devolviéndole el arma gloriosa: “Consérvela usted, pues para mí ésta es la primer victoria”.
Es oportuno destacar que Manuel Belgrano había estado en España hasta comienzos de 1794, cuando viajó a Buenos Aires para hacerse cargo del puesto de Secretario Perpetuo del Real Consulado de Buenos Aires, y fue influenciado por la Ilustración española y por los ideales de la Revolución Francesa. En el caso de José de San Martín -nuestro futuro Libertador- fue protagonista de los sucesos que estamos narrando, los que servirían para prepararlo para su papel en la Independencia americana. Había luchado en la llanura, en la montaña y en el mar, cubriéndose de gloria en cien combates. En la bizarra actuación de Arjonílla ha puesto en fuga, ha acuchillado y apresado a los vencedores de Austerlitz y ha estado a punto de perecer en el combate, lo que hubiera ocurrido sin la ayuda providencial de un soldado, Cazador de Olivenza, llamado Juan de Dios, que le salvó la vida.
Es bueno recordar que: San Martín jamás abominó de España. Cuando después de servirla lealmente durante veintidós años en los más diversos campos de la guerra, resolvió su regreso a la “tierra de su nacimiento”, lo hizo de acuerdo a los reglamentos militares, pidiendo su retiro del ejército real, como correspondía. Su ambición era salvar en América la libertad que se perdía en la península, y como buen liberal político, su lema era siempre: “Mi causa es la causa de América”; “Mi causa es la causa del género humano”.
Ese era el motor que agitaba hondamente los ideales de nuestros próceres de Mayo, que sacrificaron fama, vida y haciendas para dotarnos de una patria libre y soberana, con Belgrano, Pueyrredón, Monteagudo, etc. etc. a la cabeza de esos idealistas y patriotas con mayúscula.

Extractado de la conferencia “La guerra de la Independencia Española y la gesta del 2 de mayo en Madrid”, dictada por el Dr. Aníbal Jorge Luzuriaga en el Instituto Nacional Sanmartiniano el 19 de julio de 2006.

http://www.manuelbelgrano.gov.ar/