jueves, 11 de marzo de 2010

EFEMÉRIDES JUEVES 11 DE MARZO

JUEVES 11 DE MARZO

1842
Nace en Buenos Aires el jurisconsulto, legislador, diplomático y político Leandro N. Alem, hombre de vida austera y ferviente pasión democrática. Participó en la guerra del Paraguay y en la confección de un tratado sobre la esclavitud con Brasil. En 1889 fundó la Unión Cívica, origen del radicalismo. Su rígido lema político era: "Que se rompa, pero que no se doble". Víctima de una grave depresión, puso fin a sus días el 1º de julio de 1896.


1857
Se establece en la provincia de Santa Fe la colonia agrícola Esperanza, fundada con colonos traídos por contrato, por mediación de Aarón Castellanos, entre los que había italianos, suizos y otros. Casi todos tuvieron que improvisarse como agricultores e, incluso, defenderse de invasiones indígenas.


1921
Nace en Mar del Plata (provincia de Buenos Aires) Astor Piazzolla, eximio ejecutante de bandoneón, polémico renovador del tango y autor de obras tan significativas como "Adiós, Nonino", "Verano porteño" y "Balada para un loco". Falleció en Buenos Aires el 4 de julio de 1992.

martes, 9 de marzo de 2010

Grandes monumentos porteños


EN EL AÑO DEL BICENTENARIO  

                             Colaboración del Sr. Armando Ales

 Regalos que Buenos Aires recibió para celebrar el Centenario.

A principios del siglo XX, la Ciudad estaba en plena transformación y dejaba su perfil colonial. Para los festejos, hubo países que donaron obras de reconocidos artistas. Hoy son referentes urbanos.

Viajaban meses y meses en barcos. Llegaban en partes, descabezados. Algunos, signados por la mala suerte, se perdían para siempre en alta mar. Pero los que sobrevivían al naufragio, al pisar tierra firme, se convertían en los regalos del Centenario: pétreos obsequios que distintos países le ofrecían a una república joven, que se debatía ente los festejos fastuosos y las luchas obreras.

Para comienzos del siglo XX, Buenos Aires se veía como una febril obra en construcción. En esos años, la Ciudad había crecido con la mayor tasa anual de población de su historia y cambiado radicalmente su aspecto colonial.

 El centro empezaba a conseguir gran parte de su actual imagen. De la celebración del aniversario de la Revolución de Mayo, que implicó la construcción de pabellones lujosos y la inauguración de grandes edificios, data por ejemplo la donación británica de la Torre Monumental, conocida como de los Ingleses, frente a la estación de trenes de Retiro.

Su reloj posee un péndulo que mide 4 metros y pesa más de 100 kilos. "No fue situada allí de casualidad, al contrario, su estilo armoniza perfectamente con la estación y con el rediseño que a comienzos del 1900 se hizo para toda esa zona. También está en clara consonancia con la financiación inglesa para la construcción de los ferrocarriles", explica el arquitecto Fabio Grementieri, premiado en el exterior por sus trabajos de preservación.

 La torre de estilo renacentista -tendencia imperante en Inglaterra para fines del siglo XVI, la época que corresponde a la segunda fundación de Buenos Aires- que supo de bombas y atentados para la guerra de Malvinas, encierra en sus muros una rareza. Entre sus emblemas y escudos, un unicornio y un león enmarcan dos leyendas en francés: "Dieu est mon droit" ("Dios es mi derecho") y "Honni soit qui mal y pense" ("Deshonor al que piense mal de esto").

Sucede que para los inicios del siglo XX, el francés era la lengua de la realeza, más allá de la nacionalidad del rey y su corte. Un regalo del Centenario que esconde una trágica historia es el Monumento de los Españoles (que en los papeles se llama Monumento a la Carta Magna y las cuatro regiones). El buque Príncipe de Asturias que transportaba sus bronces originales naufragó frente a las costas brasileñas de Ilha Belha y murieron en él 455 personas.

 Su autor, el escultor catalán Agustín Querol i Subirats, falleció un año después de terminar los bocetos. Lo mismo pasó con su sucesor, Cipriano Folgueras, y la escultura tuvo que ser terminada por otros artistas. Por eso, el regalo no estuvo listo para los festejos de la Ciudad y en 1910 la Infanta Isabel de Borbón se tuvo que conformar con colocar sólo su piedra fundamental. Luego, con el hundimiento todo se volvió a retrasar. Ante la pérdida de los originales, la Corona Española encargó la realización de réplicas. Para terminar con la sucesión de desgracias, diecisiete años más tarde, el 25 de mayo de 1927, la obra de Querol i Subirats -a la que nadie llama por su verdadero nombre- fue inaugurada en Libertador y Sarmiento y se transformó, según el arquitecto Grementieri en "el monumento art noveau más grande del mundo".

Otro legado de la época en la que la oligarquía Argentina se jactaba de vivir en "la París de Sudamérica" fue justamente el monumento donado por Francia, y que está en Recoleta, acaso el barrio más "afrancesado". Dos figuras femeninas que representan a ambos países son acompañadas por un genio alado, "La Gloria", que de modo simbólico las conduce a la posteridad.

Mirando hacia el río y como parte del parque de la Casa de Gobierno se encuentra otro de los grandes obsequios que llegaron para el Centenario. Íntegramente realizado en mármol de carrara por el artista florentino Arnaldo Zocchi, un Cristóbal Colón de 6 metros y 38 toneladas fue el presente que envió al granero del mundo la colectividad italiana.

 Conserva las huellas de los proyectiles disparados durante el bombardeo a la Plaza de Mayo de 1955, en el que aviones de la Marina intentaron desalojar al presidente Juan Domingo Perón. La Ciudad de Roma hizo su propio obsequio: una escultura conocida como "Loba romana" o "Loba capitalina", que encargó al artista argentino Gonzalo Leguizamón Pondal y que fue emplazada en el parque Lezama y volvió a ser noticia en 2007, cuando las figuras en bronce de Rómulo y Remo fueron robadas. Sólo quedó la loba.

De Alemania llegó el Monumento "A la Riqueza Agropecuaria Argentina", que resultó ganador de un concurso en Berlín y que tuvo la particularidad de haber sido realizado en mármol griego, lo que le otorga un aspecto distinto, con un tinte amarillo y reflejos dorados.

Un tanto más extraña fue la donación del Imperio Austro-Húngaro -que desapareció sólo ocho años después, tras la Primera Guerra Mundial- y que hoy habita el Jardín Botánico: una columna meteorológica. Cien años atrás, esta monarquía que constituía el segundo país más grande de Europa, mandó un barco de su flota real, la nave de guerra "Emperador Carlos VI", para participar del desfile en honor al Centenario. Allí llegó también la piedra fundamental para una columna "que tendría por objeto predecir al pueblo argentino siempre el mayor bienestar".

Con un diseño que lejos estaba de resultar simple, esta estructura de 7 metros contenía todos los elementos para medir el clima: barógrafo, barómetro, hidrómetro, higrómetro, psicrómetro, termógrafo, termómetro y otro termómetro más, sólo para indicar la temperatura máxima y mínima.

En la parte superior, funcionaban ocho relojes con la hora de Buenos Aires, Viena, Madrid, Nueva York, Roma, Tokio, París y Londres. Arriba de todo, una gran esfera de hierro, representaba al zodíaco, con el planeta Tierra y las constelaciones. Tiempo después, los instrumentos meteorológicos y los relojes fueron robados. Pero a fin del año pasado, con motivo del Bicentenario, los gobiernos de Austria y Hungría empezaron a restaurar la fachada externa junto a la Dirección de Monumentos y Obras de Arte porteña.

 Estados Unidos resolvió de modo mucho más sencillo la elección del presente de cumpleaños para Argentina. Envió un monumento a su prócer George Washington, vestido con ropa de época, que el Gobierno nacional no dudó en colocar a metros de su embajada.

La República Siria nos homenajeó con una estatua que representa la presencia de su colectividad en el país, ubicada en la plaza frente al Correo Central.

Pero para sorprender y causar impacto, los que llegaron más lejos fueron los suizos: diseñaron una estatua con dos figuras femeninas (representando la hermandad entre Suiza y la Argentina) sentadas sobre una esfera que simboliza al mundo. Recostadas, y tomadas de las manos, ambas mujeres se funden, por los siglos de los siglos, en un romántico beso en la boca.  

Un Bicentenario mucho más modesto

De un modo más modesto, los festejos del Bicentenario transcurrirán sin grandes inauguraciones, ni regalos como los de cien años atrás. La presencia de otros países estará dada fundamentalmente en actividades culturales, por ejemplo, en la llegada de orquestas sinfónicas de España, Italia y Alemania que se irán presentando por distintos puntos del país y también en el Teatro Colón, tras su reapertura en mayo.

También existen colaboraciones económicas para la restauración de edificios históricos. En la Cancillería informaron que España financia en gran parte la remodelación del teatro Nacional Cervantes (Córdoba y Libertad), que en sus inicios fue propiedad de la actriz española María Guerrero.        Y se ocupará de la recuperación del ex Padelai como Centro Cultural de España en Buenos Aires.

La Unidad Bicentenario del Gobierno porteño precisó que la Embajada de Italia intervino en la recuperación del faro del Palacio Barolo, el edificio inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri y que fue diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti. En Avenida de Mayo 1370 es el único faro que tiene la Ciudad y había estado apagado más de 40 años. Desde su recuperación en octubre pasado, se enciende por media hora a las nueve de la noche, todos los días 25 de cada mes.

Y las colectividades de Austria y Hungría repararon, con la colaboración de la Dirección de Monumentos y Obras de Arte (MOA) de la Ciudad, la fachada de la Columna Meteorológica, en el Jardín Botánico, que llegó cuando estos países formaban un imperio.

 De Armando Ales

LA COMISION DEL BICENTENARIO EN LA RADIO

91.5 LA “RK” Programa:

Martes de 19 a 20 hs.

Título “LA COMISIÓN BICENTENARIO QUILMES EN LA K”


Esta Comisión nacida en Quilmes en mayo de 2007, entre un grupo de historiadores, cronistas y cultores de la historia, continúa su protagonismo en el año del Bicentenario llegando al oyente quilmeño para hablar de los acontecimientos y las personalidades que nos diseñaron como patria libre y soberana.
Conversaremos sobre las cuestiones de este aniversario, entrevistaremos a historiadores, docentes, alumnos y  a todo aquel que tenga algo que contar sobre nuestra Historia Nacional y Americana; divulgaremos el accionar que nuestra Comisión y las que concretaron y realizarán otras
Instituciones Históricas del país y del exterior para este Bicentenario; todo matizado con música nacional.


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lunes, 8 de marzo de 2010

EFEMERIDES DEL 8 DE MARZO

LUNES 8 DE MARZO
1867
Nace en Buenos Aires el político, legislador y autor teatral Gregorio de Laferrere, autor de piezas teatrales como "Las de Barranco" (1908) y "Locos de verano" (1905). Murió en Buenos Aires el 30 de noviembre de 1913.

1883
Nace en Santiago del Estero el músico y recopilador Manuel Gómez Carrillo. Recogió numerosas canciones folklóricas, como "Dos palomitas" (huaino). Es autor de "Rapsodia santiagueña" (obra para orquesta estrenada en París), "La Salamanca" (ballet), "La telesita" (composición lírico-coreográfica) y "Fiesta criolla" (suite sinfónica). Falleció el 17 de marzo de 1968.

1920
Muere en Mendoza el poeta Rafael Obligado, autor de la famosa obra gauchesca "Santos Vega". Nació el 27 de enero de 1851.

1954
Muere el historiador, jurisconsulto, profesor y legislador, doctor Emilio Ravignani. Es autor de "La personalidad de Manuel Belgrano", "Historia del derecho argentino", "Rosas y la unión nacional federativa", "Antonio Zinny" y "Juan Agustín García". Fue diputado nacional por la Capital Federal. Nació en Buenos Aires el 15 de enero de 1886.

1975
Día Internacional de la Mujer
"Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional."

(Declaración y Programa de Acción de Viena, parte I, párrafo 18)

domingo, 7 de marzo de 2010

LA BATALLA DE TACUARÍ 8 DE MARZO DE 1811


LUNES 8 DE MARZO
1811 
 Belgrano y sus hombres son derrotados en la batalla de Tacuarí
Tras la retirada de 70 leguas y perseguidas por un ejército catorce veces mayor en número, las tropas porteñas se atrincheran en la margen meridional del río Tacuarí, A la distancia se acercan los paraguayos, cuya vanguardia, mandada por Fulgencio Yegros, acaba de reunirse con la división del general Manuel Cabañas. Este, que cuenta con más de 2.000 hombres y una artillería superior a la del ejército patriota, prefiere sin embargo pedir refuerzos a Velasco para asegurar el triunfo de la nueva batalla que parece inminente. El Gobernador le remite 400 hombres a las órdenes del comandante Juan Manuel Gamarra, acompañados por tres piezas de artillería. Tales son las fuerzas que enfrentarán, en breve, a 400 patriotas.
Al amanecer del 9 de Marzo las tropas de Belgrano se ven atacadas por tres puntos diferentes. Al frente, los cañones truenan durante una hora, cuando un oficial llega hasta Belgrano para anunciarle que, remontando el río, por el flanco izquierdo, avanzan cuatro botes armados y varias canoas con enemigos prestos a desembarcar. Además, por el flanco derecho, se acerca una fuerte columna. Sin perder el ánimo, Belgrano da rápidamente las órdenes:
- Mayor Celestino Vidal: rechace el avance de la izquierda. Mayor general Machain: tome 150 hombres y salga al encuentro del ataque por la derecha, pero verifique sí se trata del grueso del ejército enemigo, en cuyo caso repliéguese hasta aquí.
Mientras Vidal y Machain salen al galope a cumplir su misión, Belgrano se queda a defender el paso del Tacuarí, para aguantar el ataque enemigo.
Vidal logra rechazar la flotilla paraguaya gracias a un nutrido fuego de mosquetería. Los botes retroceden, algunos adversarios caen muertos y muchas canoas pasan a poder de los patriotas. Al mismo tiempo, el general en jefe desbarata las baterías ubicadas en la orilla opuesta, y Machain enfrenta a la columna mandada por el General Cabañas, quien, después de dar un amplio rodeo, se adelanta con un corto número de efectivos desde el bosque que franquea a las fuerzas de Belgrano. Machain olvida las órdenes de Belgrano y ataca la división enemiga, que no tarda, en engrosarse con los nuevos efectivos ocultos en la espesura. Los realistas, en un movimiento de pinzas, cubren también la retaguardia porteña, implacablemente asediada. Machain se ve obligado a rendirse, con su artillería y una carreta de municiones.
En tanto Belgrano reflexiona sobre las consecuencias de esta acción, un oficial enemigo avanza con bandera de parlamento.
El jefe paraguayo, Cabañas, intima la rendición a discreción, con la advertencia de que, en caso contrario, todos los sobrevivientes, incluso Belgrano, serán “pasados a cuchillo”. El representante de la Junta, después de rechazar altanero semejante intimación, envía su propio parlamentario, quien entra en conversaciones con Cabañas. La correspondencia entre el jefe paraguayo y Belgrano pone de manifiesto la habilidad política de éste para obtener no sólo la buena voluntad, sino hasta la amistad del General  vencedor, e incluso lograr un vuelco ideológico que será germen del movimiento revolucionario paraguayo.
Tras la amenaza ya apuntada, Cabañas se dirige al “señor don Manuel Belgrano” para permitir que el ejército patriota, “que había venido no a hostilizar la provincia del Paraguay, sino a auxiliarla”, se retire al otro lado del Paraná. En seguida Belgrano oficia al “señor general don Manuel Cabañas” para manifestarle que acepta lo acordado, al tiempo que lo invita a entablar conversaciones con el objeto de persuadirlo de las buenas intenciones de la Junta de Buenos Aires. Al día siguiente, 10 de Marzo, Cabañas acepta la invitación, y ese mismo día Belgrano remite al “señor don Manuel Cabaña” un largo oficio donde puntualiza ocho circunstancias mediante las cuales podría llegarse a un acuerdo fraterno entre los paraguayos y la Junta. En primer lugar, propone el libre intercambio de todos los ramos; luego, invita al Paraguay a enviar un diputado; hecho eso, la ciudad de Asunción formará su propia Junta; Belgrano se compromete a reparar, con especies o dinero, los daños que su ejército hubiera causado en los ganados y caballadas del Paraguay; en seguida, Cabañas debe comprometerse a no tomar represalias contra los paraguayos encolados en el ejército patriota; los prisioneros hechos en Paraguarí y Tacuarí serán devueltos con sus armas, y el parlamentario Ignacio Warnes será liberado; por último, los paraguayos devolverán la libertad a “todos los paisanos que se hallan en Borbón y demás presidios por haber sido de la causa de la excelentísima Junta de las Provincias del Río de la Plata”. Sin lugar a dudas, semejantes propuestas exceden en mucho las pretensiones que puede tener un jefe vencido.
La respuesta de Cabañas, dirigida ya al “señor general don Manuel Belgrano”, lejos de mostrar perplejidad, es cordial. El jefe paraguayo se limita a señalar que carece de facultades para resolver todos los puntos, pero acepta en principio las gestiones pertinentes; y se despide del jefe enemigo declarándose respetuosamente “su mejor servidor”. El 12 de Marzo Belgrano remite a Cabañas otro oficio, cuyo contenido representa un planteamiento doctrinario de la Revolución, e incluso la advertencia de que la Junta de Buenos Aires no tolerará la insolencia de los que, como Elío, se alcen contra su legítima autoridad; al final, reitera su promesa de devolver los ganados. Ese mismo día Cabañas escribe al general patriota para informarle que Fulgencio Yegros, jefe de la vanguardia paraguaya, facilitará al ejército de Belgrano tres canoas para el cruce del tío; y en seguida le pide medicamentos para curar los heridos. El 13, una nueva carta de Belgrano, escrita ya en términos amistosos, informa que Yegros llevará los medicamentos, y prevé la “gloriosa unión” del Paraguay al resto del Río de la Plata. La respuesta de Cabañas, al “señor don Manuel Belgrano”, se inicia con los siguientes términos: “Mi muy estimado dueño y señor mío”. Es una carta casi particular en donde puntualiza sus propósitos de armonía y reconocimiento. La despedida es tan elocuente y ceremoniosa como el comienzo:
"Tengo el alto honor de decirle que soy su amigo por el alto aprecio que le merezco con tal título y procederé en todo cuanto pueda corresponder mientras viva y pueda" (14 de marzo).
Belgrano no queda atrás en afecto: “Mi estimado paisano y señor”, comienza su carta del 15 al “señor don Manuel Cabañas”. Allí le hace saber que, por conducto de Félix Aldao, remite 58 onzas de oro para auxiliar “a las viudas de mis hermanos los paraguayos que han perecido en las acciones de Paraguarí y Tacuarí”; en seguida le notifica sobre los éxitos alcanzados por la Revolución en la Banda Oriental, para insistir en la conveniencia de que el Paraguay reconozca a la Junta de Buenos Aires. “Conozco los sentimientos de usted, - termina - y le amo como el mejor de mis amigos." El 17 Cabañas acusa recibo de esa carta al “Excelentísimo señor don Manuel Belgrano”. Ya se trata de solicitar y dar favores, aunque pide aclaración sobre un eventual sentido de amenaza que advierte en las expresiones jocundas de Belgrano. El 18 y el 21 de Marzo, en dos cartas sucesivas, Belgrano da a Cabañas todas las explicaciones necesarias, le avisa que le envía nuevos medicamentos, y termina invitándolo a trabajar con todo ahínco por la unidad de estos pueblos que, por una lamentable mala interpretación, acaban de desangrarse en el campo de batalla.
Con el armisticio de Tacuarí, Belgrano ha hecho prender la idea revolucionaria en el general Cabañas y en sus oficiales. Pronto, la llama se extenderá a todo el Paraguay, a pesar de las reservas del Gobernador Velasco y del Cabildo asunceño. Para Bartolomé Mitre, Belgrano “fue el verdadero autor de la resolución del Paraguay”, pensamiento que un protagonista de ese suceso, el paraguayo Pedro Somellera, subraya de esta manera:
"La única, verdadera e inmediata causa que influyó en ella (la Revolución paraguaya), fue la inoculación que los paraguayos recibieron en Tacuarí."
Sin embargo, el gobierno porteño juzga que la campaña militar del Paraguay ha sido un fracaso, y forma proceso a Belgrano, que se iniciará el 6 de Junio de 1811. No obstante, dos meses después el juicio ha de concluir con el sobreseimiento del general porteño.

De “Batallas de la historia”, Belgrano en el Paraguay.- 
www.historiadelpais.com.ar

jueves, 4 de marzo de 2010

EFEMERIDES MARZO - EFEMERIDES

JUEVES 4 DE MARZO

1811
Muere en alta mar el estadista, político y escritor Mariano Moreno. Fue activo secretario de la Primera Junta de Gobierno. Dirigió la Gazeta de Buenos Ayres y fundó la Biblioteca Pública (hoy Biblioteca Nacional). Propugnó la libertad de comercio, en contra del monopolio. Nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. 


EL PENSAMIENTO 
VIVO DE 
MARIANO MORENO

La Revolución de Mayo
Nada se presenta más magnífico a la consideración del hombre filósofo que el espectáculo de un pueblo que elige sin tumultos personas que merecen su confianza y a quienes encarga el cuidado de su gobierno. 
Buenos Ayres había dado una lección al mundo entero por la madurez y  moderación con que en el congreso general se examinaron las grandes cuestiones que iban a decidir su suerte, y el feliz resultado de tan respetable asamblea produjo la augusta ceremonia del juramento solemne con que se estrecharon los vínculos para la religiosa observancia  de lo que la pluralidad había sancionado. 
 Dos tardes seguidas apenas bastaron para recibir los votos de los funcionarios públicos e incorporaciones  más respetables. El eclesiástico, el regular, el militar, empleado, el vecino, todos concurrieron a jurar la firmeza de la nueva obra, porque todos reconocieron su justicia, confesaron su  necesidad y vieron el interés común íntimamente unido de sus personas.
Las almas sensibles desfallecían con la novedad de una impresión a que no estaban acostumbradas, un numeroso cuadro de tropa en quienes la ternura ocupaba el lugar de la ferocidad que las distinguió en los combates, la asistencia de los oficiales de la marina inglesa, y principales individuos de su comercio, el prelado de la Iglesia, y jefes de todas las corporaciones públicas, alternando con los nuevos representantes del pueblo, y dando a éste desde los balcones de las casas consistoriales una prueba nada equívoca de la sinceridad de sus sentimientos; el estruendo de la artillería aumentando por las aclamaciones y vivas de veinte mil espectadores; la salva de los buques ingleses que celebraban una función que sus jefes estaban admirando; el conjunto de mil circunstancias que felizmente se agolpan en los suceos grandes; todo producía la ternura, la confianza, las esperanzas más seguras, y elevanado las almas de los jóvenes, arrancaba lágrimas a los viejos, para quienes dejó de ser terrible la muerte después de haber visto un día tan glorioso.  
La fórmula del juramento fue la siguiente: "¿Juráis a Dios nuestro Señor y estos Santos Evangelios reconocer la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Sr. Fernando VII, y para guarda de sus augustos derechos obedecer sus órdenes y decretos; y no atentar directa ni indirectamen­te contra su autoridad, propendiendo pública y privadamente a su seguridad y respeto?".
Todos juraron; y todos morirán antes que quebranten la sagrada obligación que se han impuesto.
(Jura de la Junta Provisoria, pmUkmáa en la Cazeta de Buenos Ayres N°l, 7 de junio de 1810)
Si bien la Junta juró en nombre del rey Fernando VII, Moreno lo hizo por razo­nes tácticas: la emancipación formó parte de su ideario desde los primeros tiem­pos de la Revolución.

LA REVOLUCIÓN
Si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga, ambi­ción y egoísmo sofoca el de la defensa de la patria, en una palabra: si el interés privado se prefiere al bien greneral, el noble sacudimiento de una nación es la fuente más fecunda de todos los excesos y del tras­torno del orden social. Lejos de conseguirse entonces el nuevo esta­blecimiento y la tranquilidad interior del estado, que es en todos tiem­pos el objeto de los buenos, se cae en la más horrenda anarquía, de que se siguen los asesinatos, las venganzas personales y el predominio de los malvados sobre el virtuoso y pacífico ciudadano.  
(Plan Revolucionario de Operaciones, 1810)

Derecho de los pueblos
No pueden atacarse impunemente los derechos de los pueblos. En los particulares súbditos es un crimen de traición; pero en los magistrados y autoridades es la más enorme y sacrílega violación de la fidelidad que deben a la confianza pública y a las leyes constitucionales de sus empleos. Las autoridades todas derivan en su primer origen de los pueblos, el poder que sobre ellos ejercen y por una ley suprema, que es la suma de todas las instituciones políticas, es manifiesto que no lo confirieron par que, abusando de su ejercicio, lo conviertan en destrucción del mismo, de quien lo han recibido.
(Gazeta de Buenos Aires Nº 19. Jueves 11 de octubre de 1810)
Durante su estancia en Chuquisaca (Alto Perú), Moreno accedió a libros prohibidos en ese momento. Leyó a los pensadores del Iluminismo, cuyas ideas acerca del derecho de los pueblos inspiraron a los revolucionarios franceses de 1789, como Montesquieu, Jovellanos, Locke, Voltaire y Diderot, que influyeron en su pensamiento.

LOS GOBERNANTES
La política es la medicina de los Estados, y nunca manifiesta el magistrado más destreza en el manejo de sus funciones que cuando corta la maligna influencia de  un mal que no puede evitar, corrigiendo por una dirección inteligente que produce la energía y fomento del cuerpo político.
(Representación de las Hacendados, 1809)

JUEVES 4 DE MARZO DE 1875
Nace en Buenos Aires el escritor, diplomático y jurisconsulto Enrique Larreta, autor de la famosa novela "La gloria de Don Ramiro" (1908) y de "Zogoibi", "El linyera" (teatro) y "La calle de la vida y de la muerte" (poemas). Murió en Buenos Aires el 6 de julio de 1961.

VIERNES 5 DE MARZO

1865
La Catedral de Buenos Aires es elevada al rango de Iglesia Metropolitana.

martes, 2 de marzo de 2010

EFEMERIDES DE MARZO EN EL BICENTENARIO

LUNES 1º DE MARZO
1802
Se inaugura en Buenos Aires la Escuela de Medicina bajo la dirección del doctor Cosme Argerich

1879
Aparece la segunda parte de Martín Fierro, popularmente conocida como "la vuelta". José Hernández

1914
Muere en El Plumerillo (provincia de Mendoza), en el campo de Los Tamarindos, en un accidente de aviación, el ingeniero Jorge Newbery, pionero de la aviación argentina. Notable deportista, difundió el box y otros deportes. Nació en Buenos Aires el 27 de mayo de 1875.
depone la actitud del personaje, que desea incorporarse a la civilización, convertido en hombre de trabajo. La obra representa la culminación del estilo gauchesco.

MARTE 2
1561
Pedro del Castillo funda la ciudad de Mendoza.

MIERCOLES 3
1857
El 3 de marzo de 1857 falleció el Almirante Brown. Primer Almirante de nuestra fuerza naval. Guillermo Brown consagró su vida al servicio de su patria de adopción. Había nacido en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777.
De familia católica, de niño fue llevado por su padre a los Estados Unidos, donde al entrar a la adolescencia quedó huérfano, embarcándose como grumete en un barco norteamericano.
Durante diez años navegó por el Atlántico. Había alcanzado matrícula de capitán cuando en 1796 fue apresado por un buque inglés y obligado a prestar allí servicios. Esa nave inglesa fue luego apresada por un navío francés y conducido prisionero de guerra a Francia, de donde logró fugarse.
Al regresar a Inglaterra reanudó su carrera marítima y el 29 de julio de 1809 contrajo enlace con Elizabeth Chitty, en el condado de Middlessex. Finalizaba ese mismo año cuando Brown llegó al Río de la Plata a bordo del "Belmond" y se radicó en Montevideo para dedicarse al comercio.
El 18 de abril de 1810 con la fragata "Jane", de su propiedad, arribó a Buenos Aires en gestión comercial y permaneció dos meses en la entonces capital del Virreinato, siendo testigo de la gloriosa semana de Mayo.
Años después, en la Banda Oriental dominada por los marinos realistas, Brown luchó contra ellos. Apresó la goleta "Nuestra Señora del Carmen" y la balandra "San Juan de Ánimas"; intentó abordar con un bote y veinte marineros al bergantín de guerra "Cisne", y transportó también armas, víveres y oficios del gobierno de Buenos Aires a los patriotas de la Banda Oriental.
E
l 1º de marzo de 1815 Posadas firmó el decreto por el que era designado Guillermo Brown, Teniente Coronel y Jefe de la Escuadra. Aquel momento señalaba una hora decisiva en el glorioso destino de la marina de guerra argentina y de quien sería entonces y para siempre su Almirante inmortal.
Martín García, la isla que estaba en poder de los realistas, fue bautismo de fuego para nuestra fuerza naval. El 11 de marzo de 1814 Brown inicia un ataque que es rechazado y vuelve a reanudarlo el día 15, culminando la acción con la toma de la isla.
Las fuerzas realistas que mandaba el Capitán de Navío Jacinto de Romarate se retiran aguas arriba del Río Uruguay derrotando en el Combate de la China a una pequeña fuerza naval que Brown había mandado en su persecución, acción que tuvo lugar el 28 de marzo de 1814 y en la cual halló heroica muerte el Teniente de Marina Miguel Samuel Spiro.
El genio estratégico de Brown vislumbra que una acción naval contra Montevideo puede producir la rendición de esta plaza que resistía desde casi cuatro años el sitio de las fuerzas terrestres de Buenos Aires. Insiste Brown ante Posadas y el Consejo de Estado sobre la necesaria urgencia de iniciar acciones navales contra Montevideo y logra imponer su criterio.
El 14 de Abril de 1814 zarpa de Buenos Aires la fuerza naval al mando de Brown, que iza su insignia en la fragata "Hércules", y el pueblo de Buenos Aires contempla alborozado su partida.
El triunfo de Brown el 17 de mayo de 1914 en el combate de Montevideo trajo aparejada la caída de Montevideo en poder de las fuerzas sitiadoras, hecho que se produce el 23 de junio de 1814. Según San Martín la victoria de Brown en aguas de aquella plaza era "lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento".
Terminada la campaña de 1814 emprendió Brown con la fragata "Hércules" que le fuera donada por el gobierno, un crucero por aguas de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, que inicia a fines de 1815 y abarca hasta mediados de 1816. Llevó las ideas de libertad de la Revolución de Mayo hasta aquellas regiones y fue precursor de la gesta libertadora que llevaría a cabo San Martín.
Cuando regresó a Buenos Aires, no quiso tomar parte en conflictos internos y se retiró a su hogar, dedicándose al comercio.
Corría el año 1825, el Imperio del Brasil, que entonces ocupaba parte del Uruguay, alegando que las Provincias Unidas del Río de la Plata habían apoyado la expedición de los treinta y tres orientales y alentaban a los uruguayos a liberarse de la ocupación brasileña, le declara el 10 de diciembre de ese año la guerra a nuestro país. El 21 de diciembre de 1825 una escuadra imperial al mando del Vicealmirante Rodrigo José Ferreyra de Lobo bloqueó Buenos Aires.
Entonces el gobierno llamó al Almirante y el 12 de enero de 1826 le confirió, con el grado de Coronel Mayor, el mando de la Escuadra integrada por muy escasas fuerzas: los bergantines "General Balcarce" y "General Belgrano" y una vieja lancha cañonera, la "Correntina".
Demostró entonces Brown otra faceta brillante de su capacidad: la organización; 12 lanchas cañoneras fueron inmediatamente incorporadas y al poco tiempo se incrementó el número de buques mediante la adquisición de la fragata "25 de Mayo"; los bergantines "Congreso Nacional" y "República Argentina" y las goletas "Sarandí" y "Pepa". El Almirante izó su insignia en la fragata "25 de Mayo".
Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar el 9 de febrero de 1826. Durante el combate la fragata "Itaparica" buque insignia del almirante brasileño sufrió graves averías y muchas pérdidas de tripulantes.
El 11 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, y dirigiéndose a sus tripulantes los arengó con estas palabras: "Marinos y soldados de la República: ¿Veis esa gran montaña flotante? ¡Son los 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la "25 de Mayo" que será echada a pique antes que rendida.
Momentos después la nave capitana de Brown dio aquella consigna inmortal: "Fuego rasante, que el pueblo nos contempla". Después de un intercambio de metrallas, las naves brasileras se dieron cuenta del riesgo de quedar varadas y se retiraron de la escena. Brown ese día recibió del pueblo de Buenos Aires las pruebas más exaltadas de admiración y gratitud.
El Almirante Brown derrochó coraje y audacia sin límites en el combate de Quilmes, librado el 30 de julio de 1826. A bordo de la fragata "25 de Mayo", cuyo Comandante era el Coronel de Marina Tomás Espora, y apoyado por Leonardo Rosales con su goleta "Río de la Plata", combatió contra veinte naves enemigas. El buque de Brown soportó un intenso cañoneo se vio obligado a abandonar la "25 de Mayo" la cual fue remolcada a Buenos Aires, continuando la batalla a bordo del bergantín "República". Ante el temor de quedar varadas las naves brasileñas se retiraron nuevamente y la escuadra de Brown empavesada como en días de gala llegó al puerto. Es en este enfrentamiento cuando el almirante inmortaliza otra frase para la Historia: "Es preferible irse a pique antes que rendir el pabellón".
En febrero de 1827, los patriotas se enfrentaron en el combate de El Juncal. Esta acción naval terminó con una derrota de las fuerzas brasileñas y en ella tuvieron actuación destacadísima el comandante del bergantín "General Balcarce", Francisco José Seguí, y el comandante de la goleta "Maldonado", Francisco Drummond. Durante ese combate fueron apresados doce buques brasileños, tres fueron incendiados y únicamente dos pudieron escapar.
Los bergantines "República", "Independencia" y "Congreso" y la goleta "Sarandi" zarparon del fondeadero de Los Pozos con el objeto de realizar un crucero sobre las costas brasileñas. Navegaban a la altura de la Ensenada cuando debido a un error del piloto los buques encallaron en la punta del banco de Monte Santiago. En esa situación fueron sorprendidos por fuerzas navales brasileñas muy superiores y durante el 7 y 8 de abril de 1827 debieron soportar un infernal fuego del enemigo. Las naves patriotas causan graves averías en los buques enemigos y resisten hasta que en algunas se carece de municiones. Drummond que era comandante del "Independencia" cae herido mortalmente cuando se dirigía en busca de municiones.
Antes de permitir que la "República" e "Independencia" sean apresadas por el enemigo, Brown ordenó incendiarlas luego de pasar a sus tripulaciones a los otros dos buques, y emprendió el regreso a Buenos Aires.
En el mes de agosto de 1828 finalizó la guerra contra el Brasil y entonces Brown se retiró a la vida privada no queriendo tomar parte en la lucha que durante más de veinte años librarían unitarios y federales. Esa era su intención pero el bloqueo a que es sometido Buenos Aires por parte de las fuerzas inglesas y francesas cuyo comienzo data desde el año 1838 hace que el viejo Almirante vuelva al servicio activo.
Brown bloqueó a Montevideo burlando la flota inglesa; causó derrota tras derrota a las naves del Uruguay que presidía Rivera que había abierto hostilidades contra Rosas. El 15 de agosto de 1842 en aguas del Río Paraná en Costa Brava, derrotó a una fuerza naval riverista que era comandada por el héroe italiano José Garibaldi. "Déjenlo escapar, ese gringo es un valiente" es la orden que Brown imparte a sus subordinados cuando pretendían perseguirlo para ultimarlo.
Producida la caída del régimen que encabezaba Rosas, muchos marinos fueron eliminados del escalafón activo de la Armada, pero no el Comandante de la Escuadra de la Confederación. Por el contrario, el Ministro de Guerra y Marina le cursa al Almirante Brown una comunicación manifestando: "El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que V.E. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las más solemnes épocas de su carrera".
El 3 de marzo de 1857 falleció el Almirante Brown y el gobierno decretó honras al ilustre marino que, como decían los considerandos de la resolución oficial "simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio público en las guerras nacionales que ha sostenido nuestra Patria desde la época de la Independencia".


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