jueves, 7 de enero de 2010

PENSAMIENTOS Y TEORÍAS DEL BICENTENARIO - GALASSO


La historia es una sola, pero las interpretaciones son numerosas y están cargadas de ideología, todas, tanto la llamada Historia Oficial como la de los que se oponene a ella. Se deben recorrer todas estas opciones históricas y el espíritu libre, inquisitivo y crítico de cada argentino hará lo demás.

El historiador Norberto Galazo en su voluminoso y revelador libro “Seamos libres y lo demás no importa nada” (Vida de San Martín), editado por Colihue en 2007, muestra una faceta del Libertador ajena el militar exitoso en refriegas, batallas y cuarteles sino que, en su documentación aparece un hombre con ideas claras y firmes sobre el pensamiento fundacional dela Revolución Francesa. LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDA, nos presenta un Padre de la Patria que luchaba contra el absolutismo y el clericalismo. Recorramos algunas páginas de este libro:
(compilación Chalo Agnelli)
[…] La personalidad de San Martín se modela, sin duda alguna, en España y aún sus primeros años de vida en América están marcados por la familia española y la cultura guaranítica, y  de ninguna manera por una supuesta influencia antihispánica causante, treinta, años después, de un giro total en su vida.
Por supuesto, estas explicaciones carecen de fundamento científico. "Razones telúricas", "recuerdos infantiles", "el llamado de la selva misionera", etc., constitu­yen fábulas inconsistentes. La personalidad de San Martín se modela, sin duda alguna, en España y aun sus primeros años de vida en América están marcados por la familia española y la cultura guaranítica, y de ninguna manera por una supuesta influencia antihispánica causante, treinta años después, de un giro total en su vida.
Lo que ocurre es que los historiadores liberales, revisionistas rosistas y, asimis­mo, los de la Historia Social, parten de la tesis mitrista según la cual los movimien­tos producidos en América entre 1809 y 1811 tuvieron carácter separatista, antihispánico, tesis que responde a la óptica de las burguesías comerciales de los puertos (que participan en esos procesos persiguiendo la apertura económica hacia los ingleses). Desconocen, en cambio, que los pueblos y los principales líderes re­volucionarios estaban alentados por objetivos democráticos -"libertad, igualdad y fraternidad"- no secesionistas inicialmente, en tanto España vive, por entonces, una revolución similar, y que devendrán separatistas en la medida en que este último proceso se frustra. (La distribución de estampas con efigies del rey cautivo, por French y Beruti, en los días de Mayo, la jura por Fernando VII por parte de la Primera Junta, la presencia de españoles, en la misma, como Larrea y Matheu, y la postergación de la declaración de la independencia hasta 1816 se explican sólo por el carácter inicialmente democrático, no separatista, de la revolución.)
Sólo desde esa óptica es posible entender la decisión de San Martín, así como la de tantos otros españoles sumados a la lucha antiabsolutista en América.

Pero si el movimiento de Mayo fuese independentista, separatista, desde sus inicios, si constituyese una guerra nacional contra España y brotase de un odio profundo a lo español, como lo señala Mitre, ¿por qué razón este teniente coronel del ejército español solicita el retiro con una excusa, como veremos, inconsistente, para alejarse del cuerpo militar al que pertenece desde hace veintitrés años y ya transpuestas las fronteras españolas, incorporarse en América a un ejército enemi­go del suyo? A. Oriol I. Anguera sostiene a este respecto: "No es tan fácil como parece justificar la actitud de San Martín en Cádiz, en 1811, y menos para un español... Para que un militar español sea perjuro a la bandera que ha prometido defender con su sangre debe haber pesado una crisis profunda... Decir que en aquel momento San Martín sintió arder su sangre criolla o que oyó la voz de la tierra que lo vio nacer, es un lirismo para salir del paso." Y agrega, páginas después: "San Martín desertó en Cádiz".
 Patricia Pasquali, por su parte, desde el mitrismo, señala que: "Gregorio Marañan advirtió con agudeza que se trataba nada menos que de la trágica encrucijada de un militar español que se sentía impelido a luchar contra España... Sabía que se exponía a que su reputación quedase tiznada en el juicio de muchos por la culpa de la traición." 
Asimismo, Alberto Larrán de Veré - desde la misma vereda: Editorial Atlántida, Biblioteca Billiken - se apresura a prote­ger el alma de los escolares: “San Martín regresó por la justicia del movimiento estallado en Buenos Aires y no, por supuesto,'como algunos pretenden tratarlo, poco menos que como desertor o prófugo.”
 Pero la disyuntiva es de hierro: si la revolución fuese antihispánica, probritánica, como surge de la Historia Oficial (libre importación, protección de Strangford y Canning, odio a España, etc.) San Martín desertó y se pasó al enemigo. Si, como sostiene Mitre, su propósito al venir al Río de la Plata fue la independencia, es decir, separar estas tierras de España, no le cabe otro calificativo  - desde la perspec­tiva española - que el de traidor, aunque esto sea motivo de escándalo para los acadé­micos y profesores de historia. Pero, en ese caso, la polémica se traslada a otro eje: ¿cuál es la causa por la que un veterano de guerra, un teniente coronel con veintidós años de antigüedad en el ejército español, lo abandona para sumarse a quienes lu­chan precisamente contra ese ejército?
Por supuesto, la historiografía oficial ha preferido no agitar las aguas sobre este asunto que cuestiona la imagen del Padre de la Patria. El regreso de San Martín queda como una de las tantas incógnitas de nuestra historia y cuando hay que ofrecer respuesta, se recurre al argumento infantil del "llamado de la selva" o "las tuerzas telúricas".
Capítulo 1 - PP 34 y 35

miércoles, 6 de enero de 2010

COMIENZA EL BICENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO DE 1810…

… pero los hechos que culminaron con las definiciones asumidas en esa fecha comenzaron en la España sojuzgada por el imperio francés de Napoleón Bonaparte.
Esto es lo que cuenta José Luís Busaniche en “Historia Argentina”, edición de Solar/Hachette, de marzo de 1973.

En enero de 1810, un ejército francés traspuso la Sierra Morena y cayó sobre Andalucía sin que ningún obstáculo pudiera detenerlo. Era el triunfo incontestable de las armas francesas. La Junta de Sevilla había resuelto reunir Cortes para marzo de 1810, pero con la invasión, viose obligada a salir de Sevilla y a dirigirse a Cádiz, lo que hizo en medio de grandes trabajos: ya las poblaciones estaban soliviantadas contra tila y le atribuían todos los desastres"
Era Cádiz ciudad bien defendida que, por estar asentada en una isla (la de León) podía mantenerse a salvo sin grandes trabajos, protegida como estaba por la escuadra inglesa. Pero en la costa firme todo se había perdido. Una vez en la isla, los miembros de la Junta por propia decisión abdicaron en un Consejo de Regencia que asumió el cargo bajo el amparo de los cañones ingleses y sin otra representación que la otorgada por la Junta sin ningún poder para ello. El fundamento de este poder que se atribuía la Regencia le fue discutido al poco tiempo y con razón por los pueblos de América. Pero lo cierto es que en España se tuvo no solamente la sensación sino el convencimiento de que todo se había perdido. "La voz de que España estaba enteramente perdida se dilataba de pueblo en pueblo", dice un historiador español. Y así era en verdad. La misma afirmación se difundió por América. La dinastía de José I se había afianzado en enero de 1810 y el nuevo monarca se paseaba en triunfo por Andalucía. En tan difíciles circunstancias, el Consejo de Regencia se dispuso reunir Cortes en la ciudad de Cádiz. Es de imaginar lo que serían aquellas elecciones de diputados. Para emplear una expresión rioplatense diremos que fueron los diputados elegidos "a dedo" en la misma isla y hasta salieron diputados americanos. Con respecto a estos últimos conviene recordar una particularidad. "Para América — dice un autor español — se usó un procedimiento especial: allí no tenían derecho electoral ni las ciudades con voto en cortes ni las juntas creadas a semejanza de la Península en 1808; tampoco habían de votar los vecinos sino los ayuntamientos de cada capital de provincia, eligiendo a tres individuos, de los que por sorteo salía el diputado, reservándose el Real Acuerdo la resolución de las dudas que se ofrecieran. El objeto de tal especialidad era mermar la representación de América. De aplicarse la misma regla que para la Península, como la población de ésta era de 10.524.985 habitantes y la de América pasaba de 13.000.000, hubiera resultado que las provincias de ultramar dejaban de ser colonias para convertirse en metrópoli, o sea que sus diputados hubieran sido los predominantes en las Cortes. Ciertamente que ningún español peninsular podía admitir esto. Por toda América corrió este argumento incontestable: o somos españoles o no lo somos; si lo primero, trátesenos como a los de la Península; si lo segundo, formemos estados independientes". 

No le atribuimos tanto peso al argumento en el movimiento de independencia como le atribuye el autor citado, pero sirve, sí, para dilucidar la cuestión de si las poblaciones americanas eran o no colonias españolas. Claro está que lo eran. 
(PP 303 y 304)


Comisión del Bicentenario Quilmes

lunes, 4 de enero de 2010

PRIMERA SEMANA DEL BICENTENARIO


DIA LUNES 4
1831
Se firma el Pacto Federal o Liga del Litoral, entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, al que adhieren después las restantes provincias. Se creó una comisión permanente que debía convocar un Congreso General Federativo para "que arregle la administración general del país bajo el Sistema Federal".


PACTO FEDERAL
4 de Enero de 1831



Deseando los Gobiernos de Buenos Aires, Entre-Ríos y Santa-Fe, estrechar cada vez mas los vínculos que felizmente los unen, y creyendo que así lo reclaman sus intereses particulares y los de la República han nombrado para este fin sus respectivos diputados, a saber: el Gobierno de de Buenos Aires al señor D. José María Rojas y Patrón, el de Entre-Ríos al señor D. Antonio Crespo, y el de Santa-Fe, al señor D. Domingo Cullen; quienes después de haber canjeado sus respectivos poderes, que se hallaron extendidos en buena y debida forma, y teniendo presente el tratados preliminar, celebrado en la cuidad de Santa-Fe el veintitrés de febrero último, entre los Gobiernos de dicha provincia y la de Corrientes; teniendo también presente la invitación que con fecha veinticuatro del expresado mes de febrero, hizo el Gobierno de Santa-Fe al de Buenos Aires, y la convención preliminar ajustada en Buenos Aires el veintitrés de marzo anterior, entre los Gobiernos de esta provincia y el de Corrientes; así como el tratado celebrado el tres de mayo último en la capital de Entre Ríos, entre su Gobierno y el de Corrientes, y finalmente considerando que la mayor parte de los pueblos de la República ha proclamado del modo mas libre y espontáneo la forma de gobierno federal, han convenido en los artículos siguientes:
Art. 1. Los Gobiernos de Buenos Aires, Entre-Ríos y Santa-Fe, ratifican y declaran en su vigor y fuerza todos los tratados anteriores celebrados entre los mismos Gobiernos, en la parte que estipulan paz firme, amistad y unión estrecha y permanente: reconociendo recíprocamente su libertad, independencia, representación y derechos.
2. Las provincias de Buenos Aires, Entre-Ríos y Santa-Fe, se obligan á resistir cualquiera invasión extranjera que se haga; bien sea en el territorio de cada una de las provincias contratantes, ó de cualquiera de las otras que componen el Estado Argentino.
3. Las provincias de Buenos Aires, Entre-Ríos y Santa-Fe, se ligan y constituyen en alianza ofensiva, y defensiva contra toda agresión ó preparación de parte de cualquiera de las demás provincias de la República (lo que Dios no permita), que amenace la integridad é independencia de sus respectivos territorios.
4. Se comprometen á no oír, ni hacer proposiciones, ni celebrar tratado alguno particular, una provincia por si sola con otra de las litorales, ni con ningún otro Gobierno, sin previo avenimiento expreso de las demás provincias que forman la presente federación.
5. Se obligan á no rehusar su consentimiento expreso para cualquier tratado que alguna de las tres provincias litorales quiera celebrar con otra de ellas ó de las demás que pertenecen a la República, siempre que tal tratado no perjudique á otra de las mismas tres provincias, ó a los intereses generales de ella, ó de toda la República.
6. Se obligan también á no tolerar que persona alguna de su territorio ofenda á cualquiera de las otras dos provincias, ó á sus respectivos Gobiernos, y á guardar la mejor armonía posible con todos los Gobiernos amigos.
7. Prometen no dar asilo á ningún criminal que se acoja á unas de ellas, huyendo de las otras dos por delito cualquiera que sea, y ponerlo á disposición del Gobierno respectivo que lo reclame como tal. Entendiéndose que el presente artículo solo regirá con respecto á los que se hagan criminales después de la ratificación y publicación de este tratado.
8. Los habitantes de las tres provincias litorales, gozarán recíprocamente la franqueza y seguridad de entrar y transitar con sus buques y cargas en todos los puertos, ríos y territorios de cada una, ejerciendo en ella su industria con la misma libertad, justicia y protección que los naturales de la provincia en que residan, bien sea permanente ó accidentalmente.
9. Los frutos y efectos de cualquier especie que se importen ó exporten del territorio ó puertos de una provincia á otra por agua ó por tierra, no pagarán mas derechos que si fuesen importados por los naturales de la provincia, á donde ó de donde se exportan ó importan.
10. No se concederá en una provincia derecho, gracia, privilegio ó exención á las personas o propiedades de los naturales de ella, que no se conceda á los habitantes de las otras dos.
11. Teniendo presente que alguna de la provincias contratantes ha determinado por ley, que nadie pueda ejercer en ella la primera magistratura, sino sus hijos respectivamente, se exceptúa dicho caso y otros de igual naturaleza que fueren establecidos por leyes especiales. Entendiéndose que en caso de hacerse por una provincia alguna excepción, ha de extenderse á los naturales y propiedades de las otras dos aliadas.
12. Cualquiera provincia de la República que quiera entrar en la liga que forman las litorales, será admitida con arreglo á lo que establece la segunda base del artículo primero de la citada convención preliminar, celebrada en Santa-Fe á veintitrés de febrero del presente año; ejecutándose este acto con el expreso y unánime consentimiento de cada una de las demás provincias federales.
13. Si llegase el caso de ser atacada la libertad é independencia de alguna de las tres provincias litorales, por alguna otra de las que no entran al presente en la federación, ó por otro cualquier poder extraño, la auxiliarán las otras dos provincias litorales con cuantos recursos y elementos están en la esfera de su poder, según la clase de la invasión, procurando que las tropas que envíen las provincias auxiliares, sean bien vestidas, armadas y municionadas, y que marchen con sus respectivos jefes y oficiales. Se acordará por separado la suma de dinero con que para este caso debe contribuir cada provincia.
14. Las fuerzas terrestres ó marítimas que según el artículo anterior se envíe en auxilio de la provincia invadida, deberán obrar con sujeción al Gobierno de esta, mientras pisen su territorio y naveguen sus ríos en clase de auxiliares.
15. Ínterin dure el presente estado de cosas, y mientras no se establezca la paz pública de todas las provincias de la República, residirá en la capital de Santa-Fe, una comisión compuesta de un diputado pos cada una de las tres provincias litorales, cuya denominación será Comisión Representativa de los Gobiernos de las Provincias Litorales de la República Argentina, cuyos diputados podrán ser removidos al arbitrio de sus respectivos Gobiernos, cuando lo juzguen conveniente, nombrando otros inmediatamente en su lugar.
16. Las atribuciones de esta Comisión serán:
1ª. Celebrar tratados de paz á nombre de las expresadas tres provincias, conforme á las instituciones que cada uno de los diputados tenga de su respectivo Gobierno, y con la calidad de someter dichos tratados á la ratificación de cada una de las tres provincias.
2ª. Hacer declaración de guerra contra cualquier otro poder, á nombre de las tres provincias litorales, toda vez que estas estén acordes en que se haga tal declaración.
3ª. Ordenar se levante el ejército, en caso de guerra ofensiva ó defensiva, y nombre el general que deba mandarlo.
4ª. Determinar el contingente de tropa con que cada una de las provincias aliadas deba contribuir, conforme al tenor del artículo trece.
5ª. Invitar á todas las demás provincias de la República, cuando estén en plena libertad y tranquilidad, á reunirse en federación con las tres litorales, y á que por medio de un Congreso General Federativo se arregle la administración general del país bajo el sistema federal, su comercio interior y exterior, su navegación, el cobro y distribución de las rentas generales, y el pago de la deuda de la República, consultando del mejor modo posible la seguridad y engrandecimiento general de la República, su crédito interior y exterior, y la soberanía, libertad é independencia de cada una de las provincias.
17. El presente tratado deberá ser ratificado á lo tres días por el Gobierno de Santa-Fe, á los seis por el de Entre-Ríos y á los treinta por el Gobierno de Buenos Aires.
Dado en la cuidad de Santa Fe. á cuatro del mes de enero del año de Nuestro Señor mil ochocientos treinta y uno.
José Maria Rojas y Patrón; Antonio Crespo; Domingo Cullen.
ARTÍCULO ADICIONAL
Siendo de la mayor urgencia la conclusión del presente tratado, y no habiendo concurrido la provincia de Corrientes á su celebración, por haber renunciado el Señor General D. Pedro Ferré la comisión que le confirió al efecto; y teniendo muy fundados y poderosos motivos para creer que accederá á él en los términos en que está concebido, se le invitará por los tres comisionados que suscriben á que adhiriendo á él, lo acepte y ratifique en todas y cada una de sus partes, del mismo modo que si hubiese sido celebrado conforme á instrucciones suyas con su respectivo comisionado.
Dado en la cuidad de Santa-Fe a cuatro del mes de Enero del año de nuestro Señor mil ochocientos treinta y uno.
José Maria Rojas y Patrón; Antonio Crespo; Domingo Cullen.
Nos el Gobernador y Capitán General delegado de la Provincia de Buenos Aires, en virtud de especial autorización de la Honorable Sala de Representantes, por decreto de veinte y nueve de Enero de presente año, aprobamos, aceptamos y ratificamos el presente tratado, que fue celebrado en la cuidad de Santa Fe, á cuatro días del mismo mes y año, en diez y ocho artículos; y nos comprometemos solemnemente á guardar, cumplir y ejecutar cuanto se halla estipulado en todos y cada uno de ellos: á cuyo efecto damos el presente instrumento de ratificación firmado con nuestra mano, sellado con el sello del Gobierno de la provincia, y refrendado por el ministro secretario en el departamento de relaciones exteriores, en Buenos Aires, á primero del mes de febrero del año del Señor de mil ochocientos treinta y uno. Juan Ramón Balcarce; Tomas M. De Anchorena.


1870
Aparece en Buenos Aires el diario "La Nación", fundado por Bartolomé Mitre. El fundador adoptó el lema: "La Nación será una tribuna de doctrina".


DIA MARTES 5
1939
Se suicida en Buenos Aires el doctor Lisandro de La Torre, notable demócrata y parlamentario, fundador del Partido Demócrata Progresista. Opositor férreo a la entrega sin garantías del país a los truste británicos por parte del gobierno fraudulento de los conservadores mediante el tratado Roca-Runciman realizado en Londres por Julio A, Roca hijo del presidente homónimo, conquistador de las tierras de los pueblos primitivos del sur 
patagónico.
1868.- Lisandro de la Torre nació el 6 de diciembre la ciudad de Rosario (Santa Fe, Argentina)
1890.- Al graduarse de abogado elaboró su tesis doctoral sobre municipios y comunas. Este documento y su posterior acción instalaron en Argentina la idea de la "autonomía municipal", que en 1994 alcanzó rango constitucional.
1897.- De la Torre se alejó de la Unión Civica Radical (UCR).
1898 .- Fundó en Rosario el diario "La República", con Florencio Sánchez como Secretario de Redacción.
1908 Se constituyó la Liga del Sur en Rosario. Del acto fundacional participaron, entre otros, Lisandro de la Torre, Fernando Pessan, Francisco Correa y Enrique Thedy.
1911 De la Torre fue electo diputado provincial en representación del departamento San Lorenzo.
1912 Por la Liga del Sur, obtuvo la banca de diputado nacional.
1914 El 14 de diciembre se realizó la Asamblea de Constitución del Partido Demócrata Progresista (PDP), en el Hotel Savoy de Buenos Aires. Además de Lisandro de la Torre, estuvieron presentes Felipe Arana, Gervasio Colombres, Gustavo Martínez Zubiría, Joaquín V.González, José F. Uriburu, Carlos Ibarguren, José María Rosa, Alejandro Carbó, Benito Villanueva y Julio A. Roca (h).
1915 La Convención del Partido Demócrata Progresista proclamó la formula De la Torre-Carbó para las elecciones presidenciales de 1916, en las que triunfó el candidato por la UCR, Hipólito Irigoyen.
1919 De la Torre se presentó como candidato a senador por Capital Federal, pero fue derrotado en los comicios.
1921 El 13 de agosto, con gran influencia del Partido Demócrata Progresista, se sancionó una nueva Constitución Provincial en Santa Fe, una de las más modernas y progresistas de su tiempo. Pero fue vetada por el gobernador radical Enrique Mosca.
1922 Se eligió a Lisandro de la Torre como diputado nacional por Santa Fe.
1925 De la Torre anunció su retiro de la política activa para recluirse en su estancia de Pinas.
1928 El PDP sufrió en Santa Fe una categórica derrota. Fue entonces cuando el candidato a gobernador en esos comicios, Francisco Correa, pronunció la frase: "somos pocos para triunfar, pero muchos para desaparecer".
1931 Se conformó la Alianza Demócrata-Socialista, con la fórmula presidencial De la Torre-Nicolás Repetto, la que perdió contra la fórmula Justo-Roca.
1932 Luciano Molinas asumió la gobernación de la provincia de Santa Fe en representación del PDP y puso en vigencia la Constitución de 1921. Realizó una tarea de gobierno ejemplar. Lisandro de la Torre ingresó al Congreso de la Nación como senador.
1933 Se dictó, con mayoría del PDP, la Carta Orgánica Municipal de Rosario. Se trató del primer instrumento legal destinado a otorgar el derecho a voto de la mujer.
1935 De la Torre, luego de que su correligionario Julio Noble lo intentara sin éxito en la Cámara de Diputados, inició en el Senado la investigación del comercio de carnes. En medio del proceso, asesinaron a su discípulo y senador electo, Enzo Bordabehere. Se intervino la provincia de Santa Fe.
1939 El 5 de enero Lisandro de la Torre se suicidó en Capital Federal, agobiado por su situación patrimonial. En el cementerio El Salvador de Rosario está depositada una urna con sus cenizas. En el Museo Histórico Julio Marc, también de Rosario, se encuentra reproducida, con su mobiliario original, su residencia de Esmeralda 22 de Capital Federal.



Ver “Lisandro de la Torre y el golpe del 30” en www.agendadereflexion.com.ar/

DIA MIÉRCOLES 6
1763
Sin mediar declaración de guerra, 11 barcos ingleses y portugueses atacaron Montevideo, pero no lograron tomarla.

1876
Tratado entre Paraguay y Argentina por el cual este país se queda con la provincia de Misiones y con la franja de los ríos Bermejo y Pilcomayo.

DIA JUEVES 7
1919
Se agrava la situación gremial de los talleres Vasena; comienza en Buenos Aires la "Semana Trágica".
En 1919, Buenos Aires era otra ciudad, otro País era la Argentina, sin embargo, los protagonistas de esta historia no parecen haber cambiado tanto, apenas el escenario, Durante el primer Gobierno de Hipólito Yrigoyen, los reclamos por condiciones dignas de trabajo se hicieron tan fuertes que, a fines de 1918, las dos centrales obreras llamaron a una huelga general. Los Talleres Metalúrgicos Vasena, en Parque de los Patricios, fueron epicentro de la protesta. Allí en los primeros días de 1919, los obreros pedían la reducción de la jornada laboral de once a ocho horas, descanso dominical, aumento de sueldos y que se dejaran sin efecto los despidos. La respuesta, encarnizada, no se hizo esperar. El operativo policial estuvo a cargo del General Luis Dellepiane, quien indignado y envalentonado declaró: "Habrá un escarmiento que se recordará durante los próximos 50 años".
A la luz de los acontecimientos, su involuntario sentido de proyección histórica fue escaso. A la represión policial se sumó la aparición de la Liga Patriótica Argentina, agrupación fascista que se dedicó a atacar violentamente a los sindicatos, agrupaciones de izquierda, anarquistas y también a Judíos y Sinagogas. La tortura y los asesinatos fueron hechos fatalmente cotidianos. Entre el 7 y el 11 de enero, la violencia desbordada provocó 700 muertes y 3.000 heridos.
Tanta sangre sin embargo, tuvo consuelo; los obreros consiguieron escalonadamente una respuesta a su demanda. La foto de los Policías "En Pie de Guerra" fue publicada en las revistas Caras y caretas el 18 de Enero de 1919. Los que apuntan son conscriptos de la escuela de tiro provistos de ametralladoras al frente de la comisaria 24, en la Boca. Una reflexión del señor JOSE GRUNFELD, militante anarquista más antiguo de la Federación Literaria Argentina. "Las clases pudientes por fin se dieron cuenta que estaban luchando contra la historia. . . y aflojaron". 
http://www.buenosairesantiguo.com.ar

DIA VIERNES 8



1928
Muere en su chacra de Los Cardales (provincia de Buenos Aires) el doctor Juan B. Justo, notable cirujano, legislador, fundador del Partido Socialista y del diario "La Vanguardia".

Nació en Buenos Aires, el 28 de junio de 1865. Era hijo de Juan Felipe Justo y de Aurora Castro. De niño vivió en el campo, y luego vino a esta ciudad para hacer sus estudios en el Colegio Nacional. En 1882, ingresó a la facultad de Medicina, al tiempo que hizo periodismo en el diario "La Prensa", como reportero y cronista parlamentario. Practicante en el Hospital Clínicas, actuó en la epidemia de cólera de Tucumán de 1886-1887. Al año siguiente, se doctoró con la tesis: Aneurismas arteriales quirúrgicos, laureada con medalla de oro. Intervino en la revolución del '90, al lado de los cívicos.
Luego fue profesor de cirugía en l facultad de Medicina y jefe de Clínica en el Hospital San Roque (Ramos Mejía). Alternó esas actividades frecuentando asambleas obreras, dando conferencias y sus primeros artículos aparecieron en "El Obrero" y en el diario "La Vanguardia", que fundó en 1894. Adhirió ese año al Partido Obrero y luego al Centro Socialista Obrero. Viajó a Estados Unidos en 1895, y Europa. A su regreso presidió la primera convención de Centros Socialistas. Redactó la declaración de principios y el Estatuto del Congreso Constituyente del Partido Socialista, en 1896, año en que había sido candidato a diputado nacional. Cumplió gran actividad periodística, publicó numerosos folletos, dio conferencias y publicó en Madrid, la primera versión castellana de El Capitán, de Carlos Marx.
En 1905, con Nicolás Repetto, fue separado de sus cátedras al producirse la reforma universitaria. En 1909, apareció su Teoría y práctica de la historia, su obra más fundamental, escrita a la luz del materialismo histórico. Presidió el Congreso Socialista de Montevideo y fue designado delegado al Congreso Internacional de Copenhagüe. En 1912, llegó como diputado al Congreso de la Nación, interviniendo activamente en todos los debates, presentando proyectos e interpelando. Documentó su acción en dos tomos, titulados La Obra Parlamentaria; en 1913, apareció Precios y Salarios. Al año siguiente, volvió a asumir la dirección de "La Vanguardia", hasta 1916, año en que un desconocido lo baleó en una de las piernas, en la calle.
Fue reelecto diputado en 1916, actuando en los debates de la Reforma Universitaria y en la comisión investigadora de los trust, que presidió. En 1924, fue senador nacional: tres años más tarde inauguraba el local socialista, la "Casa del Pueblo" (23 de enero), con su gran biblioteca, su salón de conferencias y sus aulas nocturnas dedicadas a la enseñanza de obreros. Murió en Los Cardales (Prov. De Buenos Aires), el 8 de enero de 1928. Su muerte conmocionó la opinión pública porque se lo reconocía como un político de extraordinario valor.

Fuente: Buenos Aires: Historia de las calles y sus nombres
Vicente Osvaldo Cutolo.
Tomo I. Editorial Elche, Buenos Aires, 1988. Página:634



DIA SÁBADO 9
 1539
Francisco Pizarro funda la ciudad peruana de Ayacucho, con el nombre de San Juan de la Frontera.
Ayacucho, que en lengua quechua quiere decir “Rincón de los muertos”, fue bautizado así porque fue el lugar donde un 16 de noviembre de 1532 Pizarro degolló al Inca Atahualpa y a seis mil indígenas más, apoderándose del Perú. Tres siglos después el sentido del nombre se reafirmaba con los más de dos mil herederos de Pizarro muertos por las armas de la revolución, en la batalla final por la primera independencia de Nuestra América.

DIA DOMINGO 10
 1829
Muere en Buenos Aires el doctor Gregorio Funes, más conocido como "el Deán Funes". Es autor de un ensayo de historia civil y de una autobiografía. Dirigió el periódico "La Gazeta de Buenos Ayres", fundado por Mariano Moreno. Fue senador nacional (1820) y promovió la libertad de cultos. Nació en Córdoba el 25 de mayo de 1749.

1883
Fallece en Catamarca Fray Mamerto Esquiú, llamado "el orador sagrado de la Constitución" por su sermón en favor de la Constitución Nacional (9 de julio de 1853). Fue recibido dos veces por el Papa Pio IX y visitó Tierra Santa. Nació en La Callecita, departamento de Piedra Blanca (provincia de Catamarca) el 11 de mayo de 1826.



jueves, 31 de diciembre de 2009

EFEMÉRIDES DEL PRIMER FIN DE SEMANA DEL BICENTENARIO

DIA 2
1758
Nace en Buenos Aires Juan José Paso, Secretario de la Primera Junta. Murió en Buenos Aires el 10 de septiembre de 1833, alejado de toda función pública.

1890
Con la iniciativa previa del periodista y agrónomo Rafael Hernández -hermano del autor del "Martín Fierro"-, el jurisconsulto, legislador y escritor Joaquín V. González funda la Universidad Nacional de La Plata.
Joaquín V. González nació en Nonogasta (provincia de La Rioja), en 1863, y murió en Buenos Aires, en 1923. Diputado, senador, gobernador de su provincia, ministro. Se desempeñó como profesor, fundó la Universidad Nacional de La Plata, de la cual fue presidente durante doce años. Escribió sobre temas jurídicos, políticos, educativos y literarios.
Sus Obras Completas, edición ordenada por el Congreso Nacional, abarcan veinticinco tomos. Entre sus libros no específicamente literarios se destacan Manual de la Constitución Argentina (1897) y El juicio del siglo (1913). Buen conocedor de diversas literaturas, sobre todo de la española, la francesa, la italiana y la inglesa, se interesó también por poetas orientales como Kabir y Omar Khayyam, a quienes tradujo.
El amor a su tierra se ha expresado en libros como La tradición nacional (1888), Historias (1900), Fábulas nativas (1924), y de modo particular en la obra más famosa, su canto a La Rioja contenido en Mis Montañas, publicada en 1893.

DIA 3
1833
Usurpación de las Islas Malvinas
El gobierno de Balcarce nombró comandante civil y militar interino de las Malvinas (en reemplazo de Vernet) al sargento mayor José Francisco Mestivier. Igualmente se aprestó a la goleta Sarandí, al mando de José María Pínedo con cincuenta soldados. Ambos jefes iban provistos de precisas instrucciones tendientes a la organización civil, comercial y militar de las islas.
El 23 de setiembre de 1832, partió la Sarandí y quince días después estaba en Puerto Soledad.
Pero otros incidentes esperaban a los habitantes de las islas. El 30 de noviembre el gobernador Mestivier debió hacer frente a una sublevación interna que le costó la vida. Fueron momentos de confusión y terror a los que puso fin Pinedo, encarcelando a los cabecillas.
No se habían apagado aún los ecos de este hecho, cuando un barco inglés hacía su entrada en el puerto: era la fragata Clío. “La inacabable discusión de la soberanía sobre el archipiélago —dice Caíllet Bois— llegaba a su punto final. La fuerza iba a dominar el derecho”.
La fragata de bandera inglesa Clio, comandada por el capitán John James Onslow, hizo su aparición en las islas el 20 de diciembre de 1832, y después de incursionar por las inmediaciones de Puerto Egmont, se presentó frente a Puerto Soledad (2 de enero de 1833). Pinedo envió a dos de sus oficiales a bordo de la Clio para requerir al capitán inglés el motivo de su presencia. Onslow, no tardó en ir personalmente a bordo de la Sarandí donde impuso al jefe argentino del tenor de sus instrucciones: por disposición de S.M.B. tenía orden de tomar las islas Falkland y concedía veinticuatro horas a Pinedo para arriar la bandera argentina y proceder a la evacuación. Las protestas del comandante Pinedo fueron inútiles. “Onslow, cortés, —frío y pulido como un hielo observa Groussac, sólo se limitó a indicar que haría llegar sus instrucciones por escrito.
El jefe de la Sarandí consideró que toda resistencia sería vana y se limitó a dejar un colono llegado con una de las expediciones de Vernet, Juan Simón, como comandante provisional. El pabellón argentino no fue arriado. Un oficial inglés se encargó de hacerlo, para remitirlo luego a bordo de la Sarandí, donde Pinedo había embarcado todas sus fuerzas.
El 3 de enero los ingleses tomaron posesión de Puerto Soledad: la usurpación quedaba consumada. Pero la corbeta inglesa no prolongaría mucho su estadía en las islas. Cumpliendo órdenes del almirantazgo dejó a un súbdito británico — el despensero irlandés Dickson— corno custodio de la bandera inglesa. La Sarandí, mientras tanto, llegaba a Buenos Aires el 15 de enero con la infausta noticia.
Con este hecho, un nuevo y prolongado período habría de iniciarse frente a la agresión inglesa: el de la reclamación diplomática, cuyas alternativas se proyectarían por espacio de casi ciento cincuenta años.
El 2 de abril de 1982, la República Argentina a través de un operativo militar, intentó restituir las islas a la soberanía nacional cumpliendo así, con un unánime anhelo del pueblo argentino.
Sin embargo los ingleses poseedores de un material bélico superior y apoyados por algunas potencias, enfrentaron a las fuerzas argentinas, que debieron rendirse el 14 de junio. Se iniciaron entonces las reclamaciones de nuestro país en los foros internacionales.

EFEMÉRIDES DEL BICENTENARIO


PRIMER DÍA DEL 2010, AÑO DEL BICENTENARIO

ENERO
DIA 1º
1871 
Comienza a regir el Código Civil Argentino, obra del jurisconsulto cordobés Dalmacio Vélez Sarsfield. Abogado y estadista. Nació en

Córdoba el 18 de febrero de 1800. Se recibió de abogado en 1822. Fue diputado ante el Congreso Nacional. Fue diputado ante el Congreso Nacional entre 1824 y 1827. En 1835 fue elegido presidente de la Academia de Jurisprudencia. Conjuntamente con Carlos Tejedor redactó el proyecto de Constitución para el Estado de Buenos Aires (1854); con Eduardo Acevedo llevó a cabo el Código de Comercio para Buenos Aires (que sirvió para la Nación a partir de 1862). Fue también integrante de la Convención Constituyente que reformó la Constitución en 1860. En 1864 a pedido del general Mitre redactó el Código Civil, el cual comenzó a regir desde 1871. Falleció en Buenos Aires el 30 de noviembre de 1875.

Fuente:Nueva Enciclopedia del Conocimiento Tomo 1. Pág. 206 Editorial Oriente S.A. 1992.

martes, 22 de diciembre de 2009

SE VIENE EL BICENTENARIO





Se acerca a pasos agigantados el año del BICENTENENARIO, y como en los meses previos al CENTENARIO DE 1910, nuestra querida patria no anda muy ordenada. ¿Será una tradición? ¡Será que el ritmo folklórico de nuestra acontecer así nos mueve!

En aquel 1910, no todo era idílico en la tierra que los protagonistas de esa Argentina llamaron el país de “los ganados y las mieses” (v.g. Leopoldo Lugones, padre)

El 1º de Mayo de 1909 para homenajear a los mártires de Chicago, Bartolomeo Vanzetti y Nicola Sacco, y en protesta por la desocupación, los bajos salarios y las malas condiciones laborales (aún no existían las 8 horas de trabajo ni el sábado inglés), se produce un sangriento enfrentamiento entre manifestantes obreros y la policía. Participaron más de 10.000 personas, entre mujeres, hombres y niños. Los trabajadores fueron barridos a tiros en la plaza Lorea y en los sepelios de los caídos se reiteraron los enfrentamientos y se sumaron los caídos. Murieron 11 obreros. El gobierno dictó el estado de sitio y centenares de trabajadores fueron encarcelados; muchos rumbo a Sierra Chica y otros al penal de Tierra del Fuego.

Había que dejar la ciudad bien limpita para recibir a la Infanta española, al presidente de Chile Pedro Montt, al Prof. Ferdinando Martini del Reino de Italia y al Gral. Colmar von der Goltz de la Alemania Imperial; a los representantes de Uruguay, Japón, la Rusia zarista y Estados Unidos; a visitantes de renombre internacional: Vicente Blasco Ibáñez, George Clemenceau, Santiago Rusiñol, Anatole France y Guillermo Marconi, entre otros.

A los festejos oficiales, destinados únicamente a la dirigencia oficial y a la alta burguesía, se plantearon otros “no oficiales” como los Congresos Americanista y el Feminista, este último, propuesto por la doctora Julieta Lanteri de Renshaw (1873-1932), nuestra vecina de Berazategui.

En aquel 1909 los enfrentamientos entre el gobierno y el pueblo trabajador derivaron en un atentado. El 14 de noviembre, Simón Radowisky, un joven ucraniano de 18 años, anarquista, arrojó una bomba al carruaje en que viajaba el jefe de policía coronel Ramón L. Falcón y su secretario Alberto Lartigau, ambos mueren.

El anarco-terrorista, brazo vengador de la clase obrera, asesina al oligarca-terrorista de la burguesía empresarial y agroganadera que digitaba los destinos del país de “los ganados y las mieses.

Después los medios gráficos de la época y los historiadores oficiales nos contaron otra historia que el revisionismo, primero y los sucedáneos después, destaparon.

En fin. Se acerca a pasos agigantados el año del BICENTENENARIO, es muy poco y nada lo que se anuncia para los festejos y conmemoraciones. En Quilmes, desde el 2007, vecinos comprometidos con la memoria, la cultura y nuestras tradiciones de base venimos abriendo el camino y creamos la Comisión del Bicentenario Quilmes 1810-2010, que ha realizado numerosas actividades de relevancia.
 Esperamos que a nivel Nacional, Provincial y Municipal se diluyan los encontronazos que sonaron este año para que los festejos tengan la relevancia que la Gran Gesta de Mayo y sus hacedores merecen; festejos que superen el boato de 1910, pero con la participación de todos, todos, todos los argentinos por igual.

Prof. Chalo Agnelli

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Quién era la Infanta Isabel que visitó Buenos Aires en el Centenario?

Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli






REFLEXIÓN
Hablamos tanto de algunos personajes que pasan de refilón o a trasluz por la historia, se repiten sus nombran, pero no conocemos quiénes eran en sí y cuál era el trasfondo que los instaló en letra impresa de tantas publicaciones.


LA INFANTA
Una de esas figuras es la Infanta Isabel que vemos en fotos y en un film que documenta las fiestas que se hicieron en Buenos Aires durante el centenario de 1910.
El 3 de marzo de 2002 se realizó en el Museo de la Casa Rosada una muestra sobre esta señora, dedicada a conmemorar su visita a nuestro país y los 150 años de su nacimiento, donde se pudo recuperar este párrafo de nuestra historia, a veces pareciera que sobredimensionado, como la frase que escribió Belisario Roldán (h.) en La Nación, el día siguiente de su arribo: "España no nos envía un gran título solamente: nos envía también una gran mujer".


¿Y CÓMO ERA LA ARGENTINA A LA QUE VENÍA LA INFANTA?

No todo era idílico en la tierra que los protagonistas de esa Argentina llamaron el país de los ganados y las mieses. El año anterior en los actos del 1º de Mayo para homenajear a los mártires de Chicago, Bartolomeo Vanzetti y Nicola Sacco, y en protesta por la desocupación, los bajos salarios y las malas condiciones laborales (aún no existían las 8 horas de trabajo ni el sábado inglés), se produce un sangriento enfrentamiento entre manifestantes obreros y la policía. Participaron más de 10.000 personas, entre mujeres, hombres y niños. Los trabajadores fueron barridos a tiros en la plaza Lorea y en los sepelios de los caídos se reiteraron los choques y se sumaron los caídos. Murieron 11 obreros. El gobierno dicta el estado de sitio y centenares de trabajadores son encarcelados; muchos a Sierra Chica, otros al penal de Tierra del Fuego.
Estos enfrentamientos entre el gobierno y el pueblo trabajador deriva en un atentado. Simón Radowisky, un joven ucraniano de 18 años, anarquista, arroja una bomba sobre el carruaje en que viajaba el jefe de policía coronel Ramón L. Falcón, que muere en el acto con su secretario Alberto Lartigau. El anarco-terrorista asesina al brazo terrorista de la oligarquía empresarial y agroganadera que digitaba los destinos del país.


EL CENTENARIO
En la película mencionada se ve a la Princesa, el 18 de mayo, llegando al puerto con expresión adusta, voluminosa, asomada a la barandilla de cubierta del buque "Alfonso XII", rodeada por su comitiva y una escolta de naves de guerra; luego junto al presidente José Figueroa Alcorta ascendiendo a la carroza presidencial.
Era rey en España en esos años Don Alfonso XIII (1886–1941), su sobrino, nacido después de la muerte de su padre que había ascendido al trono a los 16 años de edad, el 17 de mayo de 1902
En doce días porteños días de mayo, la Infanta desarrolló una desmedida actividad: presenció una revista naval y un desfile militar, colocó la piedra fundamental del Monumento a los Españoles asistió a la inauguración delMonumento a La Carta Magna y el de las Cuatro Regiones Argentinas, fue recibida en el Congreso como un ejecutivo de un Estado Nacional, asistió a un festival en el teatro Odeón en el que actuaron María Guerrero y Díaz de Mendoza, visitó el Hospital Español; asistió a una recepción en el palacio Miró. El diario La Nación del lunes 30 de Mayo da una visión de esa fiesta: “[…] el palacio Miró, que representa una tradición de abolengo, ha sido espléndidamente engalanado; sus salones, adornados con plantas y flores, y las galerías cubiertas de cristales y bien calentadas, han sido habilitadas para la fiesta. Los esposos Llavallol pensaban y tenían resuelto servir una cena en pequeñas mesitas, pero la inclemencia del tiempo los ha obligado a suspender esta parte de la fiesta. Dentro del edificio, atravesando una galería recubierta de hidra se llegaba al gran hall alfombrado de granate, grupos de palmas decoraban los ángulos del mismo. A las 23:15hs, llegó el Presidente de la República, doctor Figueroa Alcorta. Momentos después llegó la Infanta, en un lujoso automóvil…”
Finalizó su estadía como anfitriona a bordo del buque en el que había viajado y se despidió en el palacio de Bary,[1] propiedad de Teodoro de Bary y doña Fidela Mackinlay de de Bary, donde se había alojado.
Se fue y los medios la aplaudieron concluyendo que “Se ganó el corazón de la gente por su inteligencia, buen humor y tacto, llamando la atención que, no obstante la, conservara la misma gracia, don de gentes y amabilidad". Por supuesto que de uns “gente”, porque no tuvo en todo ese itinerario un solo contacto con el pueblo llano, su “buen humor, tacto, gracia, don de gentes y amabilidad” los aplicó entre los gobernantes, funcionarios, oficiales de las fuerzas armadas, miembros de la clase dominante, alta burguesía, es decir, los que podrían considerarse “sus pares”. “Podrían”… porque la oligarquía agroganadera argentina de aquellos años, no tenía en sus venas sangre azul, sino la roja de sus sudorosos antepasados que abrieron surcos detrás de arados de quebracho, arrearon vacas cimarronas y degollaron indios para fundar sus estancias. Y si bien pudieron construir descomunales palacios no les alcanzó para transfusiones de ese tono.


¿PERO QUIÉN ERA ESTA INFANTA?
Su nombre real y Real era María Isabel Francisca de Asís de Borbón y Borbón, había nacido en Madrid el20 de diciembre de 1851, o sea que tenía 59 años cuando piso el suelo que fuera de sus antepasados. En las imágenes, según nuestra visión actual, la hacen mucho mayor.
Fue la hija primogénita de la reina Isabel II de España y del príncipe Francisco de Asís de Borbón al que obligaron a casarse con su prima hermana que también se oponía al enlace, pues además de su juventud – ella tenía 16 años - era muy conocida la homosexualidad militante de su primo hermano.
Así y todo, la real pareja tuvo 12 hijos. La Infanta Isabel fue la tercera y la primogénita por la muerte de dos de dos de los hermanos que la precedieron al nacer. De los 12, sólo cinco superaron laniñez.
Se supone que la consanguinidad de los padres y abuelos influyera en las muertes prematuras; aunque la paternidad de estos hijos está discutida; se desconoce quién era el padre biológico de cada uno de ellos.


LA CHATA
La infanta Isabel tenía el apodo de “La Chata”, por la extrema delgadez que la caracterizó en su juventud, cosa que superó ampliamente según fotos, pinturas, esculturas y la mencionada película que la muestra excedida en carnes. Aunque la moda de esos años no favorecía mucho la esbeltez de una mujer como lo apreciamos hoy.
Como a su madre la casaron contra su voluntad el13 de mayo de 1868 con Cayetano de Borbón-Dos Sicilias, conde de Girgenti, hijo deFernando II rey de las Dos Sicilias. Como muchos matrimonios concertados de las casas reales no hubo entre ellos mucha armonía, de modo que no tuvieron hijos. Él era un hombre débil de salud - sufría epilepsia -; se suicidó de un tiro en la sien en su hotel de Lucerna,Suiza, el 26 de noviembre de 1871. Ella no se volvió a casar, de modo que era viuda cuando visitó Buenos Aires.
Desde su nacimiento fue declarada princesa de Asturias, título que acreditan los herederos al trono español, pero cuando tenía 6 años lo perdió por el nacimiento de su hermano, el príncipe Alfonso (luego Alfonso XII) el 28 de noviembre de 1857.


LA GLORIOSA
El 1868 una revolución liberal conocida como "La Gloriosa" obligó a la reina a exiliarse en Francia, donde abdicó en favor de su hijo Alfonso el 25 de junio de 1870, pero el gobierno revolucionario en el poder no aceptó este designio por muchos motivos, uno era que debido a la homosexualidad del rey consorte, se apuntaba como progenitores del príncipe al capitán de ingenieros Enrique Puig Moltó o al generalFrancisco Serrano y Domínguez, ambos reconocidos amantes de su muy católica majestad, la ex reina.
La noticia del derrocamiento de su madre amargó a Isabel su luna de miel que estaba transitando fuera de territorio español de modo que y no pudo regresar a España hasta la restauración de la monarquía en 1874.


LA RESTAURACIÓN
Después de muchas puestas en escena de esas que tienen las revoluciones que hacen los de arriba ante el desconocimiento de los de abajo, Alfonso XII fue proclamado rey en enero de 1875 y nuestra Infanta Isabel volvió a ser princesa heredera desde1874 a 1880 en que nació su sobrina la princesaMaía de las Mercedes.


La popularidad de La Chata en España superaba a la del mismo rey, su hermano, y mucho a su cuñada la reinaMaría Cristina de Habsburgo-Lorena que tenía fama de altanera y que fue regente en 1902 hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII. Tampoco la superó en simpatía su sobrina política la princesa británicaVictoria Eugenia de Battenberg (1887-1969) nieta de la reina Victoria de Gran Bretaña y esposa de Alfonso XIII a partir del 31 de mayo de 1906.
En cambio la Infanta era muy afable, como bien dice el periódico argentino, y se daba con el pueblo llano con naturalidad y vivía sin boato ni ostentación.
No se llevo nada bien con sus dos hermanas que la sobrevivieron María de la Paz (1862-1946) casada con Luís Fernando de Baviera y mucho menos con la menor Eulalia (1864-1958), duquesa de Galliera que tuvo una vida bastante agitada y turbulenta y se casó conAntonio de Orleans y Borbón. Como se dijo los otros cinco hermanos murieron al nacer o en la infancia.


EXILIO DEFINITIVO
Gracias a esta popularidad, siendo casi octogenaria, al proclamarse en España la II República no fue obligada a exiliarse, sin embargo, doña Isabel solidaria con sus parientes, partió hacia Francia ingresando en un convento, en Auteuil cerca de París. Cinco días después de abandonar España murió de causa natural el23 de abril de 1931. Fue enterrada en Francia.



EL REGRESO PÓSTUMO
En1991, el rey Juan Carlos I inició una recuperación de parientes reales y antepasados suyos muertos durante diversos exilios, cuyos restos mortuorios yacían fuera de España. El monarca a su enteras costas los hizo repatriar depositándolos en las criptas de diversos palacios y monasterios; su tía bisabuela la infanta María Isabel Francisca de Asís de Borbón y Borbón tuvo el mismo destino y sus restos yacen hoy en la Colegiata de la Capilla del Palacio Real de La Granja - el "Pequeño Versalles" - junto a los de sus remotos antepasados el rey Felipe V y su esposa Isable de Farnesio.
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
director del blog


BIBLIOGRAFÍA.
www.wilkipedia.com
García de Cortázar, Fernando. BREVE HISTORIA DE ESPAÑA. Alianza. España 1987
Valdeavellano, Luís de. Historia de España 2 tomos - Editorial: Revista de Occidente


[1] Construido a fines del siglo XIX con la dirección del arquitecto Carlos Nordmann en la calle Posadas 1305/54/79 Al venderse en 1930 a la familia Duhau, fue demolido para levantar el actual palacio.